Cambian los directores, ¿cambia el béisbol en Cuba?

Esteban Lombillo, uno de los seis managers que continuarán dirigiendo en la Serie Nacional
Esteban Lombillo, uno de los seis managers que continuarán dirigiendo en la Serie Nacional

Mientras continúa la incertidumbre sobre cómo quedará finalmente estructurada la 51 edición dela Serie Nacionalcubana de béisbol, nueve equipos decidieron que era el momento ¿oportuno? para colocar en el banco a un nuevo director. Muchos debutan; otros regresan después de un largo alejamiento y entre tanta diversidad, al menos un elemento es común en la mayoría: jugaron como peloteros en el principal espectáculo deportivo del país.

Entre los debutantes, tal vez el caso más llamativo sea el del granmense Indalecio Alejandrez quien sustituye a Ángel Ortega. Por lo general los managers ceden sus puestos después de una mala temporada; sin embargo, este no fue el caso de Granma, una selección que finalizó en una excelente cuarta posición. Sin dudas el debut será fortísimo para Alejandrez, porque la nómina de su equipo parala Serietendrá varios cambios.

Otro mentor que recibirá una enorme presión es el espirituano Ruperto Zamora. Durante las 17 campañas en que estuvo activo el exjardinero logró un promedio ofensivo de 295; pero su nueva responsabilidad podría ser más complicada que batear un jonrón. El liderazgo de Lourdes Gourriel se extendió por ocho años—no consecutivos—y aunque los Gallos estuvieron en siete play off, solo en una ocasión llegaron a la gran final y perdieron ante Holguín. Por tanto, a Zamora le pedirán lo mismo que a Juan Castro: pelear por la corona nacional.

Después del revés ante Ciego de Ávila, no era un secreto que los días del veterano Eduardo Martín Saura—campeón en 1983, plata en dos oportunidades—al frente de Villa Clara habían terminado. La interrogante era, ¿quién lo sustituiría? Quizás muchos esperaban el regreso de Pedro Jova, el hombre que condujo a los villaclareños a tres títulos consecutivos a principios de los noventa; sin embargo, Jova no aceptó el puesto. Entonces, Ramón Moré, pelotero en activo por más de una década, tomará el control del equipo.

Antonio Pacheco dejó una profunda huella en Santiago de Cuba, porque fue un brillante jugador y luego, como manager, lideró a los santiagueros en la conquista de tres campeonatos; pero realmente las actuaciones en las dos Series más recientes fueron pésimas e incluso en la pasada el equipo ni siquiera clasificó a los play off. Tal vez era el momento propicio para apartarse y eso hizo Pacheco, por lo que su lugar lo ocupará Alcides Sánchez.

En el oriente del país otros dos equipos apostaron por directores sin experiencia en las Series. Felicio García y Juan Miguel Gordo saben qué hacer sobre un terreno de béisbol y aunque ninguno sobresalió con el bate de aluminio sí fueron jugadores disciplinados y se entregaron por completo a sus novenas. Esas cualidades intentarán trasmitirlas a muchos de los jóvenes atletas que integran las nóminas de Holguín y Las Tunas.

La nueva división político-administrativa trajo como consecuencia para la 51 Serie la incorporación de dos nuevas selecciones. Sobre el director de Artemisa nunca hubo dudas, porque estaba claro que Esteban Lombillo conduciría a ese equipo; pero no existía la misma certeza con Mayabeque, así que el rápido nombramiento del  Rigoberto Madera fue la mejor solución.

Las sorpresas no quedaron solo en los debutantes. Después de cuatro temporadas fuera de Cuba, Víctor Mesa retorna, ahora como conductor de los Cocodrilos de Matanzas, la única novena que no ha podido incluirse en la postemporada, en las últimas veinte Series. No deberían esperarse milagros del siempre polémico número 32; aunque, seguramente, los partidos de los matanceros serán más interesantes.

Una llamativa reaparición fue la de Felipe Sarduy, con Camagüey. Este gran defensor de la primera base estuvo 14 años apartado de la dirección y para que su regreso sea triunfal, tendrán que variar no pocas cosas en la selección camagüeyana que finalizó oncena en la 50 Serie.

Solo seis directores mantuvieron su puesto. No es casualidad que cinco de ellos llevaran a sus equipos a los play off y entre los “sobrevivientes” aparecen el campeón y subcampeón, Alfonso Urquiola (Pinar del Río) y Róger Machado (Ciego de Ávila); además, el medallista de bronce, Iday Abreu (Cienfuegos); también Agustín Lescaille (quinto lugar con Guantánamo) y Armando Johnson (Isla dela Juventud).

Cuando faltan menos de tres meses para el comienzo de la 51 Serie, todavía no se sabe con seguridad quién dirigirá a Industriales. Los directivos del béisbol en la capital del país probablemente esperan por la determinación final sobre el “destino” de Metropolitanos. Solo entonces podría oficializarse la designación del octavo debutante: Lázaro Vargas.

Los cambios de managers son muy comunes en los deportes colectivos. Cuando no se obtienen los resultados esperados, pues se adopta la decisión de contratar a un nuevo director para que introduzca las variaciones imprescindibles que se conviertan, más tarde, en medallas o mejores posiciones en la tabla final. Si nos guiáramos por la tendencia anterior, la renovación de más del 50% de los mentores de la pelota cubana estaría más que justificada.

No obstante, apostar por la inexperiencia parece también un movimiento arriesgado. Es cierto que casi todos los directores en la 51 Serie dedicaron gran parte de su vida al béisbol y los conocimientos adquiridos en el terreno no desaparecen; pero la lista de excelentes peloteros que fracasaron cuando asumieron la dirección de un equipo no es pequeña. Ojalá los hombres que por primera vez asumirán la responsabilidad de comandar a una novena pongan en práctica conceptos renovadores que ayuden a actualizar nuestro béisbol. Solo entonces podríamos afirmar que el cambio, enla Serie, fue más allá de los nombres.

Publicado en Cubasí

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido