¿Por qué no empatar un Juego de Serie Mundial en Grandes Ligas?

Después de siete horas y 20 minutos, 18 innings y 561 lanzamientos, los Dodgers de Los Ángeles vencieron 3-2 a los Medias Rojas de Boston, en lo que constituyó el partido más extenso en la centenaria historia de la Serie Mundial de Grandes Ligas. Cruzando el Pacífico, en el primer juego de la Serie de Japón, los Halcones Softbank de Fukuoka igualaron a 2 carreras ante las Carpas de Hiroshima. ¿Cuál de las dos aproximaciones parece más acertada? ¿La de MLB, que establece que debe haber siempre un ganador, aunque el juego se extienda al infinito y más allá o la de Japón que, salomónica y pragmáticamente, aclara que es concebible un empate?

La larga duración de los partidos de béisbol ha sido uno de los puntos débiles de este deporte. Mientras otras especialidades han buscado diversas opciones para disminuir el tiempo de los desafíos, con el objetivo de atraer mayores audiencias, Grandes Ligas sigue empecinada en no variar el juego, para no “dañar su esencia”. En el béisbol internacional se aplica, hace una década, la llamada “regla IBAF” para aquellos encuentros que van a extrainnings. Esta variación tiene no pocos detractores; pero creo que ha terminado imponiéndose. En Japón, si un desafío no encuentra decisión en 12 innings, entonces se considera empatado. Así sucedió, por ejemplo, en el primer juego de la Serie de este año, donde el cubano Alfredo Despaigne fue clave, porque como emergente conectó un jit que impulsó una de las dos carreras de los Halcones.

Quizás lo sucedido en el Dodger Stadium, en el evento global beisbolero más seguido del mundo, pueda impulsar un cambio futuro. Los partidos de béisbol cada vez son más largos y ni siquiera las medidas adoptadas (el reloj para el lanzador me parece ridículo, las visitas al montículo tampoco son la gran cosa) darán los resultados esperados. En momentos en que el juego parece más una partida de ajedrez, en la que los directores cambian constantemente lanzadores, en pos de dar “jaque” al rival, es previsible que el tiempo de los desafíos continuará aumentado. Entonces, ¿empatar los juegos, como en Japón? Creo que sería más interesante aplicar una idea similar a la “regla IBAF”.

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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