Arjen Robben: penar, dudar y marcar

Robben, al fin un momento para no olvidar
Robben, al fin un momento para no olvidar

Arjen Robben había fallado cada momento decisivo de su carrera futbolística: su presencia fue irrelevante en el  duelo por la “Orejona” del Bayern Múnich, ante el Inter de Milán; tuvo el título de la Copa Mundial en sus pies, pero no pudo con Iker Casillas, en Sudáfrica 2010 y luego erró el penal en la final de la Liga de Campeones, contra el Chelsea.

Para completar su infortunio, el zurdo holandés desperdició al menos dos claras oportunidades en el partido contra el Borussia Dortmund, en un Wembley repleto de alemanes. Al final del primer tiempo, las cámaras de la televisión captaron el gesto de desesperación en el rostro, con que se dirigió Robben hacia los camerinos. ¿Volvería a desaparecer del terreno?

Ya todos parecían tener listo su “chivo expiatorio” si el Bayern Múnich no levantaba su quinta corona europea. Entonces, en una pelota muy luchada, Robben se deshizo del defensor y, con un suave golpe de suerte, burló a Weidenfeller, el brillante portero del Dortmund. Faltaban solo dos minutos para el final; pero todos sabían que ese gol valía una Liga de Campeones.

Finalmente, Arjen Robben, en el momento oportuno, apareció para confirmar que, a pesar de las fuertes críticas en su contra (muchas de ellas muy  justificadas, me parece) es una estrella del fútbol.

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido