
La batalla por el control del ajedrez online ya puede leerse como un conflicto frontal. La alianza entre Take Take Take (TTT) y Lichess no es un simple acuerdo técnico ni una colaboración menor entre plataformas, sino un movimiento estratégico para entrar de lleno en dos áreas que sostienen el poder de Chess.com, el juego y el aprendizaje. Y, por cómo está planteada, la operación tiene todos los rasgos de un desafío directo al actor más dominante del ecosistema.
Take Take Take, la startup cofundada por Magnus Carlsen, anunció su salto desde una plataforma centrada en contenido hacia un producto más ambicioso: jugar, aprender, revisar partidas y convertir la experiencia ajedrecística en algo más social. Para acelerar ese salto no construyó un “jardín amurallado” propio, sino que decidió apoyarse en la infraestructura de Lichess, una plataforma libre, gratuita y de código abierto, que desde hace años se presenta como la gran alternativa no comercial frente a Chess.com.
La alianza de TTT con Lichess le da acceso inmediato a una base de jugadores ya existente, evitando el costo y el tiempo de levantar una red propia desde cero.
Lichess también envía su propio mensaje
La otra gran lectura del acuerdo está del lado de Lichess. Su comunicado presenta la alianza como una victoria del software libre y, al mismo tiempo, como una respuesta a un mercado que considera cada vez más monopolizado. La plataforma insiste en que seguirá siendo gratuita, abierta y con control íntegro sobre la privacidad, los datos y la moderación. Pero no se limita a defender principios: también entra en la disputa por el relato. Cuando subraya que opera con menos del 1 % de los ingresos anuales estimados de Chess.com y aun así sostiene millones de partidas, retransmisiones y servicios, está comparando modelos y cuestionando la concentración de poder en la industria.
Ese tono se vuelve todavía más claro en la actualización publicada un día después, cuando Lichess admitió que uno de los riesgos era que Take Take Take terminara aliándose con Chess.com, lo cual habría aumentado la monopolización del mercado. En otras palabras, Lichess ve esta cooperación no solo como una oportunidad de crecimiento, sino como una jugada defensiva frente a una mayor concentración del ecosistema alrededor de un solo gigante.
Carlsen, en el centro de una contradicción incómoda
La dimensión política del movimiento se vuelve más intensa por la figura de Magnus Carlsen. El noruego es cofundador y principal accionista de Take Take Take, pero al mismo tiempo está limitado por su acuerdo con Chess.com tras la compra de Play Magnus Group en 2022. Por eso no podrá promover activamente el nuevo producto en esta etapa.
TTT asegura que no busca necesariamente “destronar” a Chess.com. Pero el problema no es lo que dice, sino lo que hace. Se ha metido en los segmentos clave del líder, ha encontrado en Lichess una infraestructura madura y una comunidad compatible con su discurso, y promete un producto gratuito en sus funciones principales, con revisión de partidas en lenguaje natural, feed social y desafíos competitivos. Todo eso apunta al jugador medio ambicioso, un perfil enorme y muy codiciado en el mercado.
Esto no parece una simple diversificación, sino el inicio de una guerra abierta contra Chess.com. No porque haya un anuncio formal de hostilidades, sino porque Take Take Take y Lichess han identificado el mismo adversario, han unido recursos para erosionar su posición y han elegido hacerlo en los espacios que sostienen su hegemonía. En ajedrez, como en los negocios, hay movimientos que no declaran el jaque mate, pero sí anuncian que la partida entró en una fase completamente distinta: ataque frontal por el flanco rey.
