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Gurriel, el apellido más célebre del béisbol cubano

En el vasto y apasionante mundo del béisbol cubano, pocos apellidos han resonado con tanta fuerza como el de los Gurriel. Esta familia ha dejado una marca indeleble en el deporte, desde la época en que el patriarca, Lourdes Gurriel, pavimentó el camino, hasta la brillantez actual de sus talentosos hijos, Yuli y Lourdes Jr.

Lourdes Gurriel, El Patriarca

La historia de los Gurriel en el béisbol comienza con Lourdes, considerado uno de los mejores jugadores que pasó por Series Nacionales. Durante dos décadas, este formidable pelotero logró números extraordinarios: promedio ofensivo de 323, con 247 cuadrangulares y 1078 carreras impulsadas.

Con la selección nacional cubana, Gurriel logró el oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y varias coronas en campeonatos mundiales. Su momento cúspide ocurrió en Parma, Italia, en el juego final contra Estados Unidos, en el Mundial de 1988. En el cierre del noveno inning, Gurriel disparó un jonrón que empató el partido, en ese momento. Luego, Cuba dejó en el terreno a los estadounidenses y, desde ese día, Lourdes recibió el epíteto de “héroe de Parma”.

Después de retirarse, Lourdes se convirtió en director y estuvo al frente de Sancti Spíritus en ocho temporadas. También dirigió en Nicaragua. Ahora reside en Estados Unidos, junto a su esposa y sus tres hijos.

Yunieski, el hijo mayor

El hijo mayor del clan Gurriel fue el que menos resultados obtuvo en Cuba y nunca llegó a Grandes Ligas. Jugó 16 Series Nacionales, 13 con Sancti Spíritus y 3 con Industriales, cuando toda la familia se trasladó a La Habana. Logró 1022 imparables, promedió 274, disparó 43 cuadrangulares e impulsó 451 carreras. Su punto más fuerte siempre fue a la defensa y se posicionó como un gran jardinero central.

Entre 2014 y 2015 estuvo con los Capitales de Québec, en la Liga Can-Am, donde brilló en su último año, al proclamarse campeón de bateo, con promedio de 374. En Miami, Yunieski fundó una academia para talentos, por la que han pasado no pocos peloteros cubanos.

Yuli, la Piña Power

Desde que debutó en Cuba, en 2002, con solo 18 años, Yuliesky Gurriel demostró ser un jugador diferente. En 15 Series, promedió para 337, conectó 282 jonrones e impulsó 1135 carreras. Mientras que, en eventos internacionales, logró el título olímpico en Atenas 2004 y brilló en la primera edición del Clásico Mundial de béisbol, en 2006; además, también estuvo en las versiones de 2009 y 2013 de ese evento.

En 2014 fue a jugar a Japón, al Yokohama DeNa Baystars. Allí no le fue mal, aunque nunca se acostumbró a la liga japonesa. Dos años más tarde, en febrero de 2016, decidió no regresar a Cuba, tras participar en la Serie del Caribe, en San Juan, para probar suerte en Grandes Ligas.

A pesar de tener 32 años, los Astros de Houston vieron un gran potencial en Yuli y le ofrecieron un contrato. En 2016 debutó en Grandes Ligas y durante las siguientes siete temporadas se consolidó como uno de los peloteros más efectivos en una franquicia dañada por el escándalo del robo de señas. Su peculiar corte de cabello, similar al de una piña, también le hizo ganar celebridad, más allá del béisbol.

Yuli conquistó dos anillos de Serie Mundial con los Astros, en 2017 y 2022. Su mejor temporada fue la de 2021, en la que ganó el título de bateo de la Liga Americana, con promedio de 319 y también recibió el Guante de Oro, por su excelente defensa como primera base.

Tras culminar su contrato, Yuli firmó por un año con los Marlins de Miami. En su nuevo equipo no recibió todas las oportunidades que merecía, pero demostró, en varias ocasiones, que, al igual que su padre, podía conectar un batazo oportuno, en el momento más complicado del juego.

Con 39 años, no parecen quedar muchas opciones para Yuli. No obstante, el cubano se resiste al retiro y quiere probar una temporada más en Las Mayores. Experiencia y calidad le sobran. Ojalá encuentre equipo.

Lourdes Gurriel Jr., la promesa cumplida

Lourdes Gurriel siempre ha estado muy orgulloso de su familia. En Cuba, cuando le preguntaban por la calidad de Yuli, varias veces dijo que su hijo menor, Lourdes Yunielki, podía llegar a ser el mejor de todos. Quizás sea pronto para afirmarlo, porque el currículo de Yuli es extenso, pero lo cierto es que, con seis años en Grandes Ligas, Lourdes Jr. tiene todas las condiciones para superar a su hermano, al menos en las estadísticas.

Lourdes Jr. jugó muy poco en Cuba, apenas seis campañas; aunque en ese breve lapso mostró sus enormes cualidades ofensivas, al concluir con promedio de 277, en 305 partidos. Junto a su hermano Yuli, optó por no regresar a Cuba, en 2016.

Los Azulejos de Toronto le ofrecieron un contrato de 22 millones de dólares, por siete años. “Yunito”, como lo apodan, debutó en 2018 y su mejor temporada con la franquicia canadiense fue la de 2021, en la que disparó 21 cuadrangulares y empujó 84 carreras.

Al concluir la campaña 2022, en la que las lesiones lo golpearon con fuerza, Toronto decidió cambiar a “Yunito” a los Diamondbacks de Arizona. Nadie pudo imaginar, en ese momento, que el movimiento transformaría, por completo, la carrera del cubano.

En su nuevo equipo, Lourdes Jr. recibió lo que nunca le dieron en Toronto: tiempo de juego. Participó en 145 desafíos, sacó 24 pelotas de los estadios y remolcó 82 carreras. En los playoffs, su bateo y defensa fueron claves para que Arizona avanzara, de manera muy sorpresiva, a su segunda Serie Mundial.

Frente a los Rangers de Texas, en el cuarto partido, Lourdes Jr. conectó un cuadrangular y entró en la historia como la única pareja de hermanos latinos que ha disparado un jonrón en el Clásico de Otoño (Yuli tiene tres, en las ediciones de 2017 y 2022). Finalmente, los Diamondbacks cayeron ante los Rangers, por lo que “Yunito” no pudo igualar la hazaña de su hermano. Con 30 años es agente libre y no son pocos los equipos interesados en firmar a un pelotero versátil, con fuerza y una excelente defensa en el jardín izquierdo.

El clan Gurriel se ha ganado su lugar en la centenaria historia del béisbol cubano. Lourdes inició esta dinastía y sus hijos la han continuado, con trabajo duro, perseverancia y sobre todo, mucho talento. Esperemos que el apellido Gurriel siga resonando en los estadios por muchos años más.

Publicado en PanamericanWorld

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