Pádel, el deporte rey de la nueva normalidad

El pádel dejó de ser una moda de la pandemia y se ha posicionado como una de las mayores atracciones deportivas en la “nueva normalidad”. En España este juego ha visto crecer extraordinariamente el total de practicantes, afiliados o no. El interés hacia esta modalidad ha sido tan grande que los espacios existentes no han dado abasto, por lo que ha aumentado la construcción pistas de pádel, de muchísima calidad, para acoger a personas de diferentes edades que aprovechan las ventajas lúdicas y físicas de este deporte.

¿Por qué llama tanto la atención?

La pandemia de la Covid-19 transformó la vida por completo. En la etapa del confinamiento y posterior relajación de las medidas de seguridad, muchos encontraron en el pádel un escape, para hacer ejercicios, en un ambiente con bajos riesgos.

Este deporte es muy fácil de practicar y no solo beneficia al cuerpo, sino que también es divertido. El hecho de jugarse entre dos o cuatro personas, sin contacto físico y con distanciamiento incide en que sea visto como una práctica segura, en tiempos de coronavirus.

Además, el pádel es intergeneracional, por lo que resulta muy habitual ver a personas de diferentes edades practicándolo en las pistas. Los hombres todavía son mayoría en el pádel, pero lo cierto es que cada vez son más las mujeres que prefieren esta modalidad.

El pádel es un deporte que no necesita muchos aditamentos y esta es una de sus grandes ventajas. Una pala, pelotas, zapatillas y ropa ligera son suficientes para jugar. No obstante, también es cierto que existen otros complementos que ayudan a los jugadores, desde las muñequeras y bandas para contener el sudor, hasta viseras, gorras y protectores.

Construir pistas de pádel, un proceso rápido y no costoso

Uno de los elementos más importantes es la cancha donde se juega. Empresas importantes especializadas en la construcción pistas deportivas cuentan con diversas opciones para levantar, en poco tiempo y con precios económicos, diferentes tipos de canchas, tanto en urbanizaciones, en exteriores, como en interiores de centros polideportivos.

Una pista de pádel debe medir 20 metros de largo por 10 de ancho, que son sus dimensiones oficiales. El rectángulo está dividido por una red, que mide 10 metros y alcanza una altura de 0.88 metros en la parte central y 0.92 metros en los extremos.

Las pistas tienen que estar cerradas, por cuatro paredes, de una altura mínima de tres metros. Estas paredes pueden ser de diferentes materiales. El más habitual es el cristal.

La superficie de la pista de pádel suele ser de césped sintético, que es la más sencilla de montar, aunque también las hay de cemento, resina sintética, madera y hormigón poroso. De acuerdo con el reglamento, los colores de la pista pueden ser azul, pardo-terroso o verde; aunque es cierto que también podemos encontrarlas con colores más llamativos, pero los tres anteriores son los oficiales.

Las pistas de pádel pueden tener diferentes tipos de acceso. Por ejemplo, algunas tienen dos accesos por el lateral; mientras otras solo cuentan con uno, por el lateral.

Quizás en un inicio muchos pensaron que el boom del pádel decrecería, en la misma medida en que la vida volviera, lentamente, a la normalidad. La realidad ha sido diferente. La pandemia incidió en que muchas más personas conocieran sobre esta apasionante modalidad y, al comprobar sus virtudes, se han mantenido como practicantes. Las cifras hablan por sí solas y demuestran que el pádel se ha convertido en el deporte rey de la “nueva normalidad”.

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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