Historia del béisbol en Juegos Olímpicos: festival de jonrones en Atlanta 1996

La segunda presencia oficial del béisbol en Juegos Olímpicos ocurrió en la cita de Atlanta, en 1996. En el ya desaparecido estadio Fulton County, la sede de los Bravos, llovieron los jonrones y la selección cubana vivió su último festín ofensivo.

El director del equipo cubano en aquella cita volvió a ser Jorge Fuentes. La alineación tuvo algunos cambios, si la comparamos con la que brilló en Barcelona. Por ejemplo, Juan Manrique y Alberto Hernández compartieron responsabilidades como receptores; en la primera base estuvieron nada menos que Lázaro Vargas, en un movimiento sorpresivo y Antonio Scull; la segunda base la defendió Antonio Pacheco y Omar Linares la tercera.

En el campo corto sobresalió un muy joven Eduardo Paret quien no cometió errores en 36 lances. En los jardines, el camagüeyano Miguel Caldés jugó el izquierdo, José Estrada el central y Rey Isaac y Luis Ulacia alternaron en el derecho; mientras Orestes Kindelán fue el bateador designado en los nueve desafíos.

En el Fulton County, pocos lanzadores pudieron aguantar y se impusieron barrios récords de cuadrangulares. La pelota utilizada parece que era vivísima y los batazos recorrieron grandes distancias.

Comienza el festival de jonrones en el béisbol olímpico de Atlanta 1996

Cuba debutó el 20 de julio con un KO sobre Australia de 19 por 8 y ofensiva de 20 indiscutibles, entre ellos dos jonrones de Kindelán y Pacheco, más un quinto de Paret. El villaclareño Eliécer Montes de Oca abrió el desafío, pero se fue a las duchas en el segundo inning, al igual que el primer relevista Ormary Romero. Solo José Ariel Contreras frenó a los bateadores australianos.

Después vino un peleado desafío ante Japón, que se decidió en extra innings. Los nipones tomaron la delantera en el principio del décimo; sin embargo, en la parte final vino la reacción cubana que comenzó Rey Isaac con un doble y luego Linares empató el partido, con un imparable al jardín central; Kindelán le siguió con un jit al izquierdo. En esa situación Pacheco tomó ponche; pero Miguel Caldés decidió el encuentro con un indiscutible al jardín derecho.

La tercera presentación cubana en los Juegos Olímpicos de Atlanta fue contra Holanda y aquí no hubo sustos, pues desde el montículo Omar Luis Martínez propinó ocho ponches y los bateadores antillanos dispararon 17 jits y marcaron 18 carreras, para un cómodo KO, en siete innings.

La cuarta salida de los cubanos al terreno del Fulton County fue otro festival de batazos; aunque concluyó con una gran tensión. Los surcoreanos iban detrás 14 carreras por 6 y el triunfo parecía garantizado, gracias a los dos jonrones de Juan Manrique; sin embargo, en la parte final del noveno inning los asiáticos se revelaron. Entró a lanzar Montes de Oca y soportó más castigo, hasta que finalmente Jorge Fumero sacó el último out, para el triunfo de 14 carreras por 11.

En el quinto partido, la selección cubana volvió a propinar un KO, nada menos que 20 a 6 sobre Italia, con pitcheo de Jorge Fumero y cuadrangulares de Estrada, Pacheco, Caldés, Antonio Scull y dos de Kindelán.

Llegamos a la sexta fecha y al duelo más esperado de los Juegos Olímpicos, donde se enfrentaron dos equipos invictos y que se conocían bien, Cuba y Estados Unidos.

Jorge Fuentes decidió que Omar Luis Martínez abriera el partido. El camagüeyano realmente estuvo dominante durante casi siete innings; mientras sus compañeros le dieron una rápida ventaja, al marcar 4 carreras en el primer capítulo, gracias a los jonrones consecutivos de Luis Ulacia y Omar Linares.

Luego, en el sexto, creció la ventaja, hasta colocar el marcador 10 por 2. En ese inning Caldés disparó cuadrangular por el izquierdo, con el que impulsó tres anotaciones y Linares conectó otro, ahora por el derecho, con un hombre en circulación. Nuevamente parecía un partido decidido; pero los lanzadores cubanos flaquearon y Estados Unidos anotó 3 en el séptimo y dos en el octavo ante Omar Ajete. En ese momento Fuentes trajo a su cerrador, Pedro Luis Lazo quien tampoco estuvo acertado; pero con dos ponches en línea acabó con las esperanzas de los norteños y Cuba mantuvo el invicto, 10 anotaciones por 8.

El último desafío de la etapa clasificatoria fue contra Nicaragua y no significaba nada para ninguno de los dos, porque ya tenían un lugar asegurado en la semifinal. El desafío concluyó con victoria cubana de 8 carreras a 7 y allí hubo cinco jonrones más, dos de ellos de Linares.

La escena quedó lista para la semifinal. A primera hora volvieron a chocar cubanos y nicaragüenses. Aquel era un partido de vida o muerte, por lo que Fuentes confió en el santiaguero Ormary Romero y esto no lo hizo quedar mal, porque en 5 entradas y dos tercios de actuación solo permitió una carrera.

La ofensiva cubana demoró en despertar, pero en el tercero, Orestes Kindelán, con dos hombres en base, despareció la pelota por el izquierdo y, en el sexto, Juan Manrique hizo lo mismo, también con dos compañeros en circulación. De esta manera, Cuba logró incluirse por segunda ocasión consecutiva en una final olímpica.

Todos esperaban que el rival en la discusión del título fuera Estados Unidos; sin embargo, los locales cayeron, de forma sorpresiva, ante Japón, en la otra semifinal. En este resultado influyó notablemente el formidable trabajo del abridor Masanori Sugiura quien detuvo a la poderosa alineación norteña.

La tarde de tres jonrones de Omar Linares ante Japón

El 2 de agosto de 1996, los cubanos fueron home club y Jorge Fuentes decidió que Omar Luis Martínez era el abridor con más posibilidades de triunfar; mientras, el mentor japonés de seguro dejó boquiabiertos a no pocos fanáticos cuando, con menos de 24 horas de descanso, volvió a darle la pelota a Masanori Sugiura.

Esa absurda decisión le costo muy caro, porque desde el primer inning Sugiura dio muestras de un lógico cansancio y Linares y Kindelán dispararon enormes cuadrangulares. Una entrada después, Ulacia llevó la bola más allá de las cercas del jardín derecho y Cuba tomó una amplísima ventaja de 6 a 0; sin embargo, los japoneses no se dieron por vencidos y en el quinto episodio el cuarto bate Nobuhiko Matsuzaka conectó un jonrón, con las bases llenas, que igualó el desafío.

Allí mismo terminó el trabajo de Omar Luis quien fue sustituido por Pedro Luis Lazo. En el sexto empezó la rebelión cubana con el cuadrangular de Miguel Caldés que dio ventaja de 7 a 6; unos minutos más tarde, Eduardo Paret sacó la pelota por el izquierdo y el rally continuó cuando Linares disparó su segundo vuelacercas de la noche. Después, en el octavo, el Niño Linares completó el fantástico día, con su tercer cuadrangular. El triunfo de 13 carreras por 9 fue una de las mejores noticias en los Juegos de Atlanta para la delegación cubana.

Los números del equipo cubano fueron impresionantes: en nueve desafíos los bateadores conectaron 38 jonrones y anotaron 118 carreras. Kindelán fue el líder, con 9 vuelacercas y 18 impulsadas; mientras Linares finalizó con 8 jonrones y 16 impulsadas.

Un festín ofensivo. El último.

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *