Historia del béisbol en Juegos Olímpicos: el debut oficial en Barcelona 1992

El béisbol comenzó a formar parte oficialmente de los Juegos Olímpicos en la cita de Barcelona, en 1992; sin embargo, la relación del béisbol con el olimpismo comenzó desde mucho antes, nada menos que en la edición de Estocolmo, en 1912. Ese año hubo un juego de exhibición, entre estadounidenses y suecos que ganó, lógicamente, el equipo norteño, por 13 carreras a 3.

En otras citas también se desarrollaron partidos de exhibición. Por ejemplo, en 1936, en Berlín, en el estadio principal, chocaron dos selecciones norteamericanas. Más adelante, en 1956, en Melbourne, Australia, los locales, se enfrentaron a los estadounidenses frente a 100 mil personas y aunque el resultado haya sido intrascendente, sin dudas el desafío clasifica como uno de los de mayor concurrencia en la centenaria historia de la pelota.

La cuarta exhibición del béisbol, en citas estivales, ocurrió en los Juegos de Tokio, en 1964, cuando los nipones retaron a los norteamericanos. Después vino un largo receso de 20 años, hasta que en la cita de Los Ángeles, ya en un formato más serio, con la presencia de varias selecciones, los japoneses ganaron el primer torneo de exhibición.

Cuatro años más tarde, en Seúl, 1988, se organizó otro torneo del que salió victorioso el equipo norteamericano que venció en la final a los japoneses. Después de varias demostraciones, el béisbol parecía listo para entrar en el programa oficial de competencias de las citas estivales. Los delegados del Comité Olímpico Internacional también lo consideraron así y decidieron incluir a este deporte, a partir de la edición de Barcelona, en 1992.

La noticia fue muy bien recibida en nuestro país y la selección nacional, dirigida por Jorge Fuentes, se preparó bien para reafirmar, en la Ciudad Condal, el dominio de la pelota cubana en el escenario amateur internacional.

El equipo Cuba de béisbol más completo de todos los tiempos

Aquel equipo quizás haya sido uno de los más completos de todos los tiempos. Fuentes contó con un poder ofensivo extraordinario y un excelente cuerpo de lanzadores. En la alineación regular aparecía Alberto Hernández como receptor, Lourdes Gourriel defendió la primera base, Antonio Pacheco la segunda, Germán Mesa fue el campo corto y Omar Linares no se perdió ni un solo partido en la tercera base.

En los jardines jugaron Víctor Mesa en el central, Orestes Kindelán en el izquierdo; Ermidelio Urrutia y José Estrada alternaron en el derecho; mientras Lázaro Vargas fue el bateador designado.

El 26 de julio de 1992, a las cuatro de la mañana, hora de nuestro país, Cuba y República Dominicana protagonizaron el primer partido oficial del béisbol en los Juegos Olímpicos. Fuentes confió en el derecho holguinero Osvaldo Fernández y este estuvo inmenso desde la lomita, porque no les permitió carreras a los dominicanos, con siete ponches. Los cubanos tardaron un poco en despertar, ante las ofertas de Félix Nova; pero desde el cuarto inning comenzaron a caer los batazos y Víctor Mesa, con un jonrón y 3 carreras impulsadas, lideró a la ofensiva que finalmente logró ocho anotaciones.

El debut cubano en Barcelona había sido por todo lo alto, gracias a un gran pitcheo y oportunos batazos, con el bate de aluminio. Esto se mantendría invariable a lo largo de todo el certamen, aunque, como analizaremos, la victoria en la Ciudad Condal, no fue tan fácil.

La etapa clasificatoria de Barcelona se jugó por el sistema de todos contra todos, entre 8 equipos. En esta primera fase los cubanos vencieron sin complicaciones a Italia, con un impresionante KO, de 18 a 1 y pitcheo de Juan Carlos Pérez; luego derrotaron a Japón, por 8 a 2 y trabajo del guantanamero Giorge Díaz; sin embargo, en la cuarta fecha el partido ante los norteamericanos comenzó de la peor manera posible.

El director Jorge Fuentes confió en el capitalino Orlando “el Duque” Hernández; pero este no se presentó bien y en el primer inning los norteamericanos marcaron cinco anotaciones, apoyados por un cuadrangular de cuarto bate, Michael Tucker. Allí mismo explotó el Duque y entró a lanzar el zurdo pinareño Omar Ajete quien, en lo adelante, apenas permitió libertades a la fortísima ofensiva norteña.

El abridor, Rick Helling, contuvo a los cubanos en los dos primeros capítulos, pero en el tercero se complicó y los antillanos llenaron las bases. Le correspondía batear a Antonio Pacheco. La historia la conocemos: el santiaguero aprovechó una recta alta de Helling y sacó la pelota por el jardín central. De esta forma, el marcador se cerró, 5 por 4. Un inning más tarde, los cubanos tomaron la delantera, al aprovechar los errores defensivos de sus rivales que cometieron, en todo el desafío, 5 pifias.

Ajete siguió imbateable y en 8,1 de labor solo recibió 6 jits y una carrera. Esta fue la mayor oposición que recibió Cuba en Barcelona. Los otros partidos clasificatorios fueron un paseo y hubo triunfos sobre Puerto Rico, por 9 a 4, con trabajo del Zurdo de Oro, Jorge Luis Valdés.

Después vino un KO contra España, 16 a 0, que fue una lechada a dos manos entre Rolando Arrojo y Osvaldo Fernández y, por último, los cubanos vencieron a Taipéi de China, por 8 carreras a 1, y triunfo a la cuenta de Orlando Hernández.

Con un récord invicto de 7 éxitos los cubanos enfrentaron en la semifinal a Estados Unidos; mientras, en un duelo asiático, chocaron Japón y Taipéi. El mentor Jorge Fuentes confió en el derecho Osvaldo Fernández y, sorpresivamente, los norteños colocaron en el montículo a Rick Helling, el mismo hombre que había explotado en la etapa clasificatoria.

El partido, como se esperaba, fue muy cerrado y durante tres entradas no hubo movimientos en el marcador. En el cuarto inning los cubanos tomaron la delantera y ampliaron la ventaja un capítulo más tarde. No obstante, los estadounidenses descontaron y mandaron a las duchas al abridor Fernández. Allí entró a lanzar nuevamente el zurdo Omar Ajete y, al igual que sucedió en la eliminatoria, el pinareño acalló a los estadounidenses, con 6 ponches y solo dos jits.

El encargado de asegurar la victoria fue Víctor Mesa, al conectar un cuadrangular por el jardín derecho que dio una ventaja decisiva de 6 carreras a 1. Los favoritos ya estaban en la final y allí enfrentarían a Taipéi de China, un equipo que sorprendió a los japoneses.

El 5 de agosto de 1992, en el estadio L’Hospitalet, se discutió el primer título olímpico del béisbol. En realidad el desafío no fue cerrado y desde el primer inning los cubanos marcaron dos anotaciones y siguieron bateando bien en todo el juego, hasta totalizar 11 carreras, por solo una de los chinos de Taipéi; aunque no hubo KO. Giorge Díaz lanzó el juego de su vida, ya que solo permitió cuatro inatrapables, con 8 ponches.

Cuba demostró en Barcelona su dominio absoluto del panorama beisbolero amateur. En la Ciudad Condal hubo varias actuaciones sobresalientes, especialmente la de Víctor Mesa quien terminó como líder de los bateadores, con promedio de 516, con 3 cuadrangulares y 14 carreras impulsadas; además, Omar Linares conectó 20 jits y disparó cuatro vuelacercas. Tampoco podemos olvidar los números de Lázaro Vargas que promedió 474, con 12 impulsadas.

El cuerpo de lanzadores del equipo cubano brilló en Barcelona, porque concluyó con un promedio de carreras limpias de 1,27 y de las 9 victorias, dos fueron para Giorge Díaz y dos para Osvaldo Fernández.

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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