Pelotas trucadas, ¿el secreto detrás del récord de jonrones en Grandes Ligas?

La temporada 2019 de Grandes Ligas ha sido un festival de jonrones. En su primera mitad, los bateadores sacaron 3691 pelotas de los estadios, lo que significa que, de mantenerse ese ritmo, al final de la campaña se habrán conectado ¡6658 vuelacercas!, más que suficientes para pulverizar la actual marca, que data de 2017, con 6105 cuadrangulares. ¿Qué ha provocado esta fiesta ofensiva? Para Justin Verlander, el mejor lanzador de la Liga Americana, la respuesta es una sola: MLB ha utilizado pelotas trucadas, con el objetivo de aumentar la distancia de los batazos.

“Es una jodida broma. MLB está convirtiendo este juego en una burla. Ellos son los dueños de Rawlings y tienes a Manfred diciendo que el béisbol necesita más ofensiva”. Así dijo Verlander a ESPN y, de inmediato, se desató la polémica.

Verlander puso el dedo en la llaga. En 2018, MLB se unió con el fondo privado Seidler Equity Partners para comprar a Rawlings, por 400 millones de dólares. Esta empresa se ha mantenido como el proveedor oficial de pelotas para Grandes Ligas. Al mismo tiempo, tras la reducción ofensiva vivida entre 2017 y 2018, con récord de ponches incluidos, el Comisionado Rob Manfred enfatizó en varias ocasiones que era necesario un cambio en el juego, porque los fanáticos querían ver más ofensiva. Verlander unió estos dos elementos y tuvo el valor de decir lo que, probablemente, muchos pensaran.

El Comisionado Manfred aseveró que MLB no había empleado pelotas trucadas, pero sí había modificado el diseño interno de las mismas. No obstante, aseveró que no podíamos olvidar que “los datos sobre los fanáticos sugerían que a ellos les gustaban los jonrones. Por tanto, no era la peor cosa del mundo”. Tiene razón Manfred en reconocer la predilección de los que pagan la entrada al estadio o presencian un partido por televisión por los jonrones; pero falla en justificar la trampa. Está claro que al negocio de MLB le conviene que persista el festival de jonrones; pero, de seguro, a los lanzadores no les agrada que sus marcas se vean perjudicadas por una pelota mucho más viva.

No todos estuvieron de acuerdo con las palabras de Verlander. El lanzador más completo en la actualidad en Grandes Ligas, Max Scherzer, reconoció que él no sentía ninguna diferencia en la bola y que tampoco le importaba si estas habían sido trucadas o no.

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Para J.D. Martínez, de los Medias Rojas de Boston, el boom de los cuadrangulares no estaba en la calidad de la pelota, sino en la manera en que los bateadores afrontaban cada turno ofensivo. Según el slugger, los lanzadores de hoy tienen mucha más velocidad en sus envíos, pero han perdido el control sobre dónde colocarlos; además, en la era de la sabermetría, los jugadores llegaban con más conocimientos sobre las características del lanzador y eso funcionaba a su favor. Aquí le faltó decir que precisamente por el uso de las estadísticas avanzadas y el empleo de las formaciones especiales, los bateadores tenían menos oportunidades de aumentar sus promedios.

El debate probablemente continuará. Oficiales de MLB se reunieron con Verlander y trataron de convencer al veterano lanzador. Creo que sin resultado. Las pelotas siguen cruzando las cercas a un ritmo impresionante y es casi seguro que el récord caerá.

Ante esta situación, el lanzador de los Azulejos de Toronto, Marcus Stroman, ya sabe cómo actuar: “está claro (lo de las pelotas trucadas). Pero tengo que aceptarlo. Es lo que es. No puedes controlarlo, entonces, ¿para qué darle tanto pensamiento?»

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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