Lakers ofrecen millones a LeBron James, pero no títulos de NBA

La nueva “decisión” de LeBron James probablemente haya sido la mejor en términos económicos y la peor en lo deportivo. El basquetbolista más completo del mundo optó por salir de su último año de contrato con los Cavaliers de Clevenland y firmó un acuerdo por 4 años y 154 millones de dólares con los Lakers de Los Ángeles.

Por tanto, el Rey cambia de Conferencia, a cambio de 38,5 millones de dólares por temporada, 3 kilos más de lo que hubiera recibido con los Cavs. Llega a la franquicia más icónica de la NBA, la que más títulos ha conquistado, en la que han jugado leyendas del baloncesto, como Kareem Abdul-Jabar, Magic Johnson y Koby Bryant.

James arriba a una ciudad que le resulta cercana y, al parecer, familiar, ya que tiene dos casas en Los Ángeles. Hasta aquí, todo muy bien; pero a LeBron le gusta ganar y no es casualidad que haya jugado ocho finales de NBA de manera consecutiva (4 con el Miami Heat y 4 con los Cavaliers); sin embargo, esa racha de participaciones probablemente haya terminado.

Los Lakers tienen un núcleo de jugadores jóvenes muy talentosos, como Lonzo Ball, Josh Hart, Brandon Ingram y Kyle Kuzma; además, la directiva de la franquicia contrató a un ex-Warrior, JaVale McGee, y a un viejo conocido de LeBron, Lance Stephenson, quien le hizo la vida imposible al Rey en el playoff ante los Pacers; pero nada de esto luce ni remotamente suficiente para convertir a los Lakers en contendientes al título en una Conferencia durísima, en la que están los Warriors, Rockets y el Thunder con nóminas espectaculares.

Quizás LeBron haya querido un nuevo reto a sus 33 años, tal vez los Sixers no colocaron sobre la mesa la misma cantidad de dinero y al Rey le pareció más “cool” jugar en el Staples Center que en Filadelfia. En lo económico, el pacto es ideal; pero, en lo deportivo, James apostó por el pasado perfecto de un equipo con un futuro incierto.

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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