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Uzbekistán y China dominaron la Olimpiada de Ajedrez 2026

Uzbekistán ganó la sección abierta y China se impuso en el torneo femenino de la Olimpiada de Ajedrez de Samarcanda 2026, una edición marcada por el dominio de las nuevas generaciones, la caída de varios favoritos y dos actuaciones muy diferentes de los equipos cubanos.

La competencia reunió 395 selecciones: 206 en la sección abierta y 189 en la femenina. Cada país presentó cinco jugadores, aunque solo cuatro disputaban cada match. El torneo se desarrolló mediante el sistema suizo, a 11 rondas, con dos puntos por victoria colectiva y uno por empate.

Estados Unidos comenzó como primer preclasificado en el abierto, seguido por India, Uzbekistán y China. El torneo no contó con Magnus Carlsen, mientras el campeón mundial Gukesh Dommaraju ocupó el cuarto tablero de India.

Uzbekistán respondió en los momentos decisivos

El equipo anfitrión terminó con 20 puntos de match, 32,5 unidades por tableros y un balance de diez victorias y una derrota. El oro confirmó la continuidad de la generación que había ganado la Olimpiada de Chennai 2022 y obtenido el bronce en Budapest 2024.

Uzbekistán superó a India en la sexta ronda después de que Nihal Sarin desperdiciara una posición ganadora frente a Nodirbek Yakubboev. También derrotó a China, otro rival directo, antes de sufrir su único revés frente a Alemania en la octava jornada. La respuesta a esa derrota decidió el torneo: triunfo sobre Estados Unidos, paliza de 3,5-0,5 ante Armenia y victoria final por 2,5-1,5 frente a Ucrania.

Abdusattorov fue el jugador más importante del campeón. Disputó las once rondas, sumó 8,5 puntos y alcanzó un rendimiento de 2869, el mejor entre los primeros tableros. Yakubboev aportó 7,5 de diez, Sindarov consiguió siete de diez y Madaminov respondió como reserva con 5,5 de siete.

India y Alemania finalizaron con 18 puntos. El desempate entregó la plata a los indios y el bronce a los alemanes. Estados Unidos quedó cuarto, con 17. India tampoco pudo retener el título femenino, pero ganó el Trofeo Nona Gaprindashvili como la federación con mejor resultado combinado entre las dos secciones.

China completó una campaña invicta

Las chinas, con un «equipo B», dominaron la Olimpiada. Foto: tomada del sitio oficial del evento

China conquistó la competición femenina con 20 puntos de match, gracias a nueve victorias y dos empates. En la última ronda venció 3-1 a Vietnam y mantuvo los dos puntos de ventaja sobre Kazakstán, que igualó 2-2 con Polonia y terminó con la medalla de plata. India fue tercera con 17 unidades, por delante de Estados Unidos y Polonia en el desempate.

La profundidad del conjunto chino resultó determinante. Jiner Zhu obtuvo siete puntos en nueve partidas y ganó el oro individual en el primer tablero, con un rendimiento de 2638. Miaoyi Lu fue todavía más productiva: alcanzó 9,5 de 11, cerró la Olimpiada con una victoria y encabezó la clasificación del tercer tablero con un rendimiento de 2576.

Yuxin Song disputó las once rondas y aportó ocho puntos. La estabilidad de esas tres jugadoras permitió a China atravesar sin derrotas el tramo más exigente, en el que enfrentó de manera consecutiva a Polonia, Kazakstán, Georgia, Armenia e India.

Kazakstán también terminó invicto, con siete triunfos y cuatro empates, pero cedió un punto más que China. India perdió sus posibilidades de repetir el título de Budapest al caer ante Kazakstán en la novena ronda y empatar sus dos últimos encuentros, frente a China y Georgia.

Los dos equipos cubanos terminaron por debajo de su preclasificación

Cuba ocupó el puesto 53 en la sección abierta, con 13 puntos de match y 26 unidades por tableros. El equipo había comenzado como preclasificado número 44 y cerró las once rondas con cinco victorias, tres empates y tres derrotas.

La selección cubana alternó buenos resultados con tropiezos que limitaron sus posibilidades de acercarse a los primeros 30 puestos.

Elías, Berdayes y Espinosa terminaron con 6,5 puntos cada uno. El primer tablero cubano consiguió esa cifra en diez partidas y registró un rendimiento de 2462, cercano a su Elo inicial. Berdayes también jugó diez partidas, pero su rendimiento quedó en 2393. Lelys Martínez sumó 4,5 de diez y perdió 27,7 puntos de rating, el retroceso individual más significativo del conjunto.

El balance fue más favorable para el equipo femenino. Cuba concluyó en el puesto 31, con 14 puntos de match y 26,5 por tableros. Comenzó como preclasificada número 27 y terminó con seis victorias, dos empates y tres derrotas.

La barrida por 4-0 sobre Dinamarca en la última ronda permitió avanzar desde el lugar 49 que ocupaba después de la décima jornada.

Ineymig Hernández protagonizó la mejor actuación cubana de toda la Olimpiada. La joven maestra internacional femenina sumó ocho puntos en nueve partidas, con siete victorias y dos tablas. Permaneció invicta, logró un rendimiento de 2443 y ganó 57,6 puntos de Elo.

Ese resultado le otorgó la medalla de plata individual en el cuarto tablero, solo superada por la kazaja Elnaz Kaliakhmet. Ineymig derrotó, entre otras rivales, a la gran maestra polaca Monika Socko, de 2350 puntos, y terminó por delante de la india Vantika Agrawal y la estadounidense Tatev Abrahamyan.

Faustino Oro asumió el primer tablero de Argentina

Otra de las historias relevantes de Samarcanda fue la actuación del argentino Faustino Oro. Con 12 años, disputó las once rondas como primer tablero de su selección y consiguió siete puntos, con cuatro victorias, seis tablas y una derrota.

Oro alcanzó un rendimiento de 2598 y cerró el torneo derrotando al gran maestro finlandés Tomi Nyback, de 2593 puntos. Argentina ganó ese match por 3-1 y terminó en el puesto 23 de la sección abierta, con 15 puntos.

Sindarov y Gukesh dejaron un anticipo del próximo Mundial

Javokhir Sindarov y Gukesh Dommaraju afrontaron la Olimpiada desde posiciones diferentes dentro de sus selecciones. Sindarov ocupó el segundo tablero de Uzbekistán, detrás de Nodirbek Abdusattorov, mientras India situó al actual campeón mundial en el cuarto. Esa decisión protegió a Gukesh de los rivales más fuertes y reflejó las dudas que había dejado su juego antes de llegar a Samarcanda.

Gukesh mostró una recuperación. Sumó 8,5 puntos en las once rondas, con siete victorias, tres tablas y una derrota. Su rendimiento de 2718 superó ligeramente su Elo inicial de 2703 y le permitió ganar la medalla de plata individual en el cuarto tablero. Sin embargo, cerró con una derrota frente a Richard Rapport en el empate 2-2 entre India y Hungría, resultado que terminó con las posibilidades de su equipo de presionar a Uzbekistán.

Sindarov consiguió siete puntos en diez partidas, con cinco victorias, cuatro tablas y una derrota. Su rendimiento de 2797 fue considerablemente superior al de Gukesh, además de producirse en un segundo tablero, donde enfrentó una oposición más exigente. Terminó tercero en la clasificación individual de esa mesa, apenas un punto de rendimiento por detrás de Wei Yi y Jorden van Foreest. Su única derrota llegó ante Wesley So, aunque Uzbekistán ganó aquel match contra Estados Unidos.

Los dos futuros rivales no jugaron entre sí cuando Uzbekistán derrotó 2,5-1,5 a India. Sindarov hizo tablas con Arjun Erigaisi en el segundo tablero y Gukesh acordó el empate con Shamsiddin Vokhidov en el cuarto. El encuentro dejó una referencia indirecta: Sindarov compitió con mayor regularidad frente a oponentes más fuertes, mientras Gukesh recuperó resultados y confianza desde una posición menos expuesta.

Ambos volverán a encontrarse del 24 de noviembre al 12 de diciembre en Ginebra, esta vez frente a frente y con el título mundial en juego. Sindarov llegará como integrante del equipo campeón olímpico y con un rendimiento cercano a los 2800. Gukesh lo hará después de una actuación positiva en términos generales, aunque la derrota de la última ronda recordó que todavía busca la estabilidad mostrada durante su ascenso al campeonato mundial.

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