¿El último zarpazo de Guillermo “El Chacal” Rigondeaux?

A sus 37 años y rodeado de no pocas críticas, el santiaguero Guillermo Rigondeaux decidió arriesgar al máximo en lo que pudiera haber sido su último gran combate: subió dos divisiones, desde las 122 hasta las 130 libras, para enfrentar al ucraniano Vasyl Lomachenko, uno de los peleadores amateurs más impresionantes de la última década y que ya ha brillado en el profesionalismo. Si, contra todos los pronósticos, el “Chacal” hubiera ganado la pelea en el Madison Square Garden, hoy todos hablarían de la genialidad de su muy arriesgado paso; pero, en el boxeo, los “momentos heroicos” cada vez abundan menos y en el ring neoyorquino pasó lo que debía pasar, o, tal vez, fue peor, porque el cubano mostró una terrible imagen.

Código promocional sportium para las apuestas deportivas

En su período como pugilista amateur, Rigondeaux fue reconocido como el mejor del mundo, en la división de 54 kilogramos. Con 20 años obtuvo su primera corona olímpica, al derrotar en la final de los Juegos de Sídney 2000 al ruso Rainkoul Malakhbekov, por 18 a 12. Antes de llegar a esta pelea, propinó KO en solo 23 segundos al tunecino Moez Zemzemi; luego venció por KO en el segundo asalto al japonés Kazumasa Tsujimoto y después dejó en el camino al turco Agasi Agaguloglu por votación de 14-5. En semifinales derrotó al estadounidense Clarence Vinson.

Después de Sídney, Rigondeaux dominó ampliamente su división por siete años. Fue campeón mundial en Belfast, en  2001 y en Miangyang, 2005. En los Juegos de Atenas 2004 volvió a subir a lo más alto del podio olímpico, con victorias sobre peleadores como el ruso Gennady Kovalev, el uzbeco Bahodirjon Sooltonov y el tailandés Worapoj Petchkoom. En su palmarés aparecen triunfos en todos los combates de la Copa del Mundo por equipos Moscú 2005 y la Copa de Naciones Bakú 2006; además, fue campeón panamericano en Santo Domingo, en 2003 y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Cartagena de Indias, en 2006. Por tanto, Rigondeaux logró todos los títulos más importantes dentro del boxeo amateur.

En 2009, el “Chacal”, como se apoda, debutó en el profesionalismo. Su carrera había tenido altos y bajos y problemas fuera del ring le impidieron un mayor ascenso; no obstante, el santiaguero mantenía su invicto en 17 combates…hasta el duelo con Lomachenko.

El primer combate en la historia entre dos campeones olímpicos (ambos con dos coronas) que buscaban un título como profesional fue un paseo para Lomachenko, de 29 años, que ganó por KO técnico, en solo seis rounds, después de que el mánager de Rigondeaux, Pedro Díaz, le indicara al árbitro que su discípulo no podía continuar la pelea, porque presentaba una lesión en la muñeca izquierda.

Los más de 5000 fanáticos que presenciaron el duelo en el Garden neoyorquino vieron salir de manera impetuosa al cubano en el primer asalto. Rigondeaux propinó los golpes más efectivos y dos de los jueces lo vieron como ganador; sin embargo, a partir de ahí la historia fue diferente, pues Lomachenko se adueñó del ring y el “Chacal” apenas atinaba a agarrar, ante la incapacidad de detener la andanada de golpes.

En declaraciones posteriores, Rigondeaux reconoció que no logró mostrar su mejor boxeo, ya que desde el segundo asalto su mano izquierda quedó lesionada y esto le impidió conectar golpes directos que mantuvieran a distancia a su rival. “Intenté seguir, pero era imposible porque me dolía muchísimo, de ahí que decidimos abandonar”, dijo el cubano.

Con este triunfo, el ucraniano mantuvo su título de campeón mundial del peso superpluma, de la Organización Mundial de Boxeo y mejoró su récord a 10-1, con ocho triunfos consecutivos por KO; mientras, Rigondeaux perdió su invicto (17-1, con 11 KO) y tal vez haya recibido sus últimos golpes en un cuadrilátero. Triste final para uno de los mejores boxeadores cubanos de todos los tiempos.

Publicado en Newsgur

columnadeportiva

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido