Los cinco latinos a seguir en la NBA

La “ñ” suena cada vez con más fuerza en la mejor liga de baloncesto del mundo. En esta temporada, 31 jugadores de Latinoamérica y España quedaron incluidos en las nóminas de las 30 franquicias de la NBA.

En la última década, la “internacionalización” de la NBA le ha permitido ampliar enormemente su mercado y hoy esa liga obtiene ingresos anuales superiores a los ocho mil millones de dólares. Los estadounidenses siguen dominando el baloncesto; pero, como se ha visto en competiciones internacionales, ya la distancia no es tan abrumadora. Definitivamente quedaron atrás los tiempos en que el “Equipo de Ensueño”, en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, ganaba sus partidos por más de 40 puntos.

Al revisar la historia, encontramos que el base boricua Butch Lee fue el primer baloncestista nacido en Latinoamérica que tuvo un contrato en la NBA, en 1978; además, también se convirtió en el primer latino en alcanzar un título de esa competición, porque formó parte de Los Ángeles Lakers que triunfaron en 1980.

Otro latino que ocupa un lugar importante en la historia de la NBA es el panameño Rolando Blackman, quien jugó 11 temporadas con los Mavericks de Dallas, a partir de 1981. En ese período, promedió más de 20 puntos por desafío y fue seleccionado en cuatro ocasiones al Juego de las Estrellas.

¿Qué jugadores latinoamericanos llaman más la atención en la actual campaña de la NBA? PanamericanWorld les propone acercarse a cinco de ellos que, como regulares o saliendo desde la banca, son claves en las aspiraciones de sus equipos de avanzar a los playoff.

AL HORFORD

Después de nueve años con los Hawks de Atlanta, el centro dominicano Al Horford fue firmado por los Celtics de Boston, con un gran contrato de 113 millones de dólares por 4 años.

Durante su período en Atlanta, Horford promedió 14,3 puntos y 8,9 rebotes por desafío. Para la posición que ocupa este jugador en el terreno son buenos números, así que el dominicano fue una figura insustituible en la nómina regular de los Hawks. Con ese equipo intervino en playoffs en ocho campañas.

Una vez concluida la temporada 2015-16, hubo conversaciones para que Horford continuara en Atlanta; pero la oferta económica de los Celtics fue superior. Su nuevo equipo ganó 48 partidos la campaña anterior y ahora, con el refuerzo del fornido jugador—de 2,08 metros de estatura y 111 kilogramos de peso—de seguro espera aumentar el total de victorias y convertirse en, quizás, el más serio rival para los Cavaliers de Cleveland en la Conferencia Este.

MANU GINÓBILI

El argentino, de 39 años, terminará su exitosa carrera en el mismo equipo con el que firmó 14 años atrás: los Spurs de San Antonio. Parecía que el cuatro veces campeón de la NBA y Mejor Sexto hombre de la liga (en 2008) podría cambiar de camiseta tras el fracaso de este equipo en los playoff de la campaña anterior. Los Sixers de Filadelfia se interesaron en el veterano jugador y esto fue suficiente para que la gerencia de los Spurs decidiera mantenerlo al menos un año más, por 14 millones de dólares.

En la temporada pasada, los números del argentino descendieron, ya que jugó solo, como promedio, 19,6 minutos, la menor cantidad en su carrera y el total de puntos bajó a 9,6 por desafío; pero, de cualquier forma, Spurs, una selección golpeada por la retirada de su jugador más icónico, Tim Duncan, necesita que el argentino salga de la banca y, con sus muchas horas de juego (923 partidos en etapa regular y 197 en playoff), ayude a mantener la tranquilidad sobre la cancha.

Los Spurs son serios contendientes a ganar el Oeste y no es un secreto que, para vencer a los súper favoritos Warriors de Golden State, Greg Popovich tendrá que recurrir a todo el talento de sus jugadores regulares y al aporte de las reservas, lideradas por Manu.

J.J. BAREA

El veterano boricua J.J. Barea, de 32 años, sigue siendo una pieza clave en la preparación del ataque de los Mavericks de Dallas.

Barea empezó su carrera profesional en 2006 con este equipo y se mantuvo allí hasta 2011. Nunca fue el armador principal, pero su habilidad para mover rápidamente el balón y “colarse” con sus 183 centímetros de estatura entre los jugadores de más de 2 metros bastó para convertirlo en una de las figuras más queridas en la franquicia. Después de la victoria de los Mavericks sobre los Heat de Miami, en la final de la NBA, en la campaña 2010-2011, en la que Barea tuvo buenas actuaciones, el boricua firmó, como agente libre, un contrato de 14 millones de dólares con los Timberwolves de Minnesota.

En este equipo tuvo dos campañas aceptables, con rendimientos superiores a los alcanzados en Dallas, pero nunca hubo ni siquiera una clasificación a los playoff. En 2014, tras ser colocado en waivers por los Timberwolves,  los Mavericks volvieron a contratar al boricua. Un año más tarde, le ofrecieron un nuevo contrato, de 4 años, por 16 millones.

La Conferencia Oeste es fortísima y los Mavericks necesitan el talento de Barea para incluirse nuevamente en la postemporada.

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Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido