Messi, Argentina y la eterna sospecha: cuando ganar demasiado genera enemigos
No compro la teoría de que la FIFA ha llevado de la mano a Argentina hasta la final de la Copa Mundial 2026. No la compro porque, cuando se revisa el torneo con serenidad y no desde la rivalidad emocional que rodea a Lionel Messi, los hechos muestran otra cosa: Argentina está en la final, contra España, porque supo competir, resistir y resolver partidos que podían haberla dejado fuera.
Las acusaciones de favoritismo crecieron después del encuentro contra Egipto. Hubo decisiones arbitrales discutidas, protestas del técnico Hossam Hassan y una narrativa inmediata en redes sociales que presentó la clasificación argentina como el resultado de una supuesta operación de la FIFA. Sin embargo, una decisión polémica no demuestra una conspiración. Mucho menos invalida todo el recorrido de una sel...

