
El chino Wei Yi solo perdió una partida de ajedrez en todo el mes que pasó compitiendo en Goa, India. Una sola, de las 28 que disputó. Pero fue la última, la decisiva, la que realmente importaba. Ese golpe final, en la segunda partida rápida del desempate de la gran final de la Copa Mundial, le entregó el título al uzbeco Javokhir Sindarov, quien, con 19 años, se convirtió en el campeón más joven en la historia del torneo.
Un talento precoz que alcanza su mayor triunfo
Sindarov no es un recién llegado: en 2019 ya había sido reconocido como uno de los grandes maestros más jóvenes de la historia. Pero lo que consiguió en Goa eleva su carrera a otra dimensión. Ganó la Copa Mundial, superó a rivales de talla mundial y, además, aseguró un boleto al Torneo de Candidatos 2026, donde se disputará el derecho de retar al campeón mundial Gukesh Dommaraju.
La frialdad con la que encaró todo el torneo llamó la atención. No era el favorito, no tenía la experiencia de los súper elites, y aun así avanzó como si estuviera programado para este momento. Incluso cuando falló —y falló en una jugada crítica del primer desempate— mostró una capacidad de recuperación impropia de su edad.
En la primera partida rápida de la final, Sindarov desaprovechó una oportunidad prácticamente ganadora: con 31.Ae4 tenía a Wei Yi contra las cuerdas, pero, con pocos segundos en el reloj, no tuvo chance de calcular y eligió 31.h5, por lo que dejó escapar el triunfo. Lo supo en el descanso y confesó que se sintió “muy triste”. Sin embargo, salió a la segunda partida decidido a demostrar que la historia no estaba escrita. Y lo hizo con una brillantez pragmática que recordó a un campeón consumado.

Cómo se ganó un lugar en la élite
El recorrido de Sindarov en Goa fue impecable. Ganó duelos tensos, sobrevivió a momentos críticos y exhibió una preparación estratégica que sorprendió a más de un favorito. Solo perdió una partida, ante el GM peruano-mexicano José Martínez Alcántara. Su victoria en semifinales contra su amigo Nodirbek Yakubboev fue el punto de inflexión. Al terminar ese match confesó que no podía “preparar nada de lo cansado” que estaba, pero cuando llegó el momento de la verdad, lo dio todo en la mesa ante el chino.
Wei Yi, un torneo casi perfecto… con un final cruel
El subcampeón también merece un capítulo aparte. Wei Yi, uno de los talentos chinos más brillantes de la última década, firmó un torneo extraordinario. Pasó ronda tras ronda sin perder una sola partida clásica, dominó rivales de todos los estilos y ofreció algunos de los mejores momentos tácticos del evento.
Pero el ajedrez, como la vida, es implacable: basta un instante de duda, un segundo en el reloj, un golpe de adrenalina mal calculado para que todo se derrumbe. En el segundo desempate, con apenas un segundo disponible, omitió un jaque ganador en g6 y luego se hundió tras permitir la entrada decisiva de las piezas negras. Fue su única derrota del torneo, pero llegó en el instante menos oportuno.
Aun así, Wei regresa a casa con un logro enorme: la clasificación al Torneo de Candidatos 2026, su primera participación en el evento que define el futuro del campeonato mundial.
Esipenko completa la tríada rumbo al Candidatos
El tercer boleto lo consiguió el ruso Andrey Esipenko, que juega bajo bandera de la FIDE. Su victoria convincente sobre Yakubboev en el duelo por el tercer lugar selló un torneo sólido y, sobre todo, consistente. A diferencia de otras ediciones donde los favoritos monopolizaban los cupos, Goa mostró una renovación profunda: tres estilos distintos, tres historias que confluirán en el tablero de Chipre en marzo de 2026.
Un campeón para una nueva era
La imagen final —Sindarov celebrando con su familia y su entrenador frente al mar de Goa— resume lo que significa este triunfo: un punto de partida. Él mismo lo dijo: “Espero que mi carrera sea mejor y mejor después de este torneo”. Y si algo dejó claro en esta Copa Mundial, es que tiene las armas para lograrlo.

excelente ,maravilloso deporte,Sindarov un campeón destacado entre los grandes del ajedrez. Felicidades por su gran demostración en los momentos difíciles pero salió avante.