NFL impredecible: un milagro en Miami

La semana 14 de la NFL tuvo uno de los finales más extraños de todos los tiempos. Mientras Boca Juniors y River Plate definían el título de la Copa Libertadores en la capital de la antigua metrópoli, los Dolphins de Miami se jugaban la temporada ante los Patriots de Nueva Inglaterra, en el HardRock Stadium. Con el mando de la TV en la mano cambiaba constantemente entre los canales de Fox, para tratar de mantenerme al tanto de lo que sucedía en los dos lados del Atlántico. Todavía no sé por qué razón, tras el gol de campo que anotaron los Patriots, que puso el marcador 33-28, con solo ocho segundos en el reloj, me mantuve frente al televisor…y, tras lo ocurrido, por supuesto que no lamento la decisión.

Antes de llegar a ese momento climático, que quizás pueda considerarse como el final más sorprendente en la historia de la franquicia de los Dolphins, creo que los Patriots pudieron asegurar el partido en varias ocasiones. En los instantes conclusivos de la primera mitad, en zona roja, un veterano de 20 años en la NFL, como Tom Brady, no pudo lanzar lejos el ovoide para darle oportunidad al pateador de aumentar la ventaja; luego, en la última serie ofensiva de los Pats, también en zona roja, tuvieron que conformarse con un gol de campo. Para completar los desatinos, el coach Bill Belichick colocó, en la defensiva, nada menos que al gigantesco ala cerrada Rob Gronkoswki, para la última jugada. ¿Un «Ave María» desde la yarda 20, con el brazo de Tanehill? ¿En serio?

Entonces ocurrió lo sorprendente, lo que estará en el Top 10 de esta temporada y en el Top 10 de los Dolphins para siempre: Tanehill conectó con Kenny Stills y este, ya con el reloj en 0, mantuvo viva la jugada al realizarle un pase lateral a DeVante Parker quien hizo otro pase lateral a Kenyan Drake. El número 32, de alguna manera, se las arregló para dejar atrás a los defensores de los Pats, entre ellos a Gronko y entró en la zona de anotación para un espectacular TD que dio la «milagrosa» victoria a los Dolphins.

Ahora Miami todavía tiene opciones reales de incluirse en la postemporada, como uno de los dos wild-card de la Americana. El mismo día del «milagro», los Santos de Nueva Orleans no invocaron a ninguna gracia divina pero sí supieron venir de atrás para vencer a los Bucaneros y ganar el segundo título consecutivo de la divisón Sur; mientras, los Chiefs de Kansas City también garantizaron un boleto a los playoff y, tras el revés de los Pats y los Texans, ahora ese equipo cuenta con dos partidos de ventaja en la cima de la Americana. Definitivamente, este año, para llegar al Súper Bowl LIII, habrá que pasar por el Arrowhead Stadium.

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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