Manu Ginóbili, al infinito y más alla con los Spurs

El mejor baloncestista latinoamericano de todos los tiempos no está dispuesto a pasar al retiro. Después de lo demostrado en los playoff de la temporada anterior, el argentino Manu Ginóbili, a sus casi 40 años, se convenció a sí mismo que todavía no había llegado su último minuto sobre una cancha de la NBA, porque tiene fuerzas, el director Gregg Popovich cuenta con él y, además, sigue siendo fascinante jugar en una franquicia con una mentalidad tan ganadora como la de los Spurs de San Antonio. Entonces, ¿por qué no un año más?

Ginóbili brilló en la postemporada anterior. Con cuatro anillos en sus dedos y una abultada cuenta bancaria de 125 millones de dólares, tras casi dos décadas en la NBA, quizás muchos pensaron que el argentino ya estaba terminado; pero, cuando más lo necesitó Popovich, después de la seria lesión de Tony Parker, Manu sacó la experiencia en el duelo ante los Rockets de Houston (inolvidable la tapa sobre James Harden, en los segundos conclusivos del tiempo extra, del quinto juego) y, luego, con Kawhi Leonard fuera del juego, hizo lo que pudo para tratar de detener a los Warriors. No tuvo éxito en esto; aunque, realmente, ¿quién lo tuvo?

Al final de la campaña, Ginóbili volvió a recibir una pregunta a la que, de seguro, ya está acostumbrado: ¿se retiraría? Al igual que en ocasiones anteriores, dejó la interrogante sin respuesta y prefirió esperar. El mercado de agentes libres, sobre todo en los equipos del Oeste, estuvo muy movido. Los Warriors mantuvieron su núcleo de jugadores; los Rockets se fortalecieron, con la llegada de Chris Paul y el Thunder agregó a Paul George; mientras, los Spurs estuvieron callados, demasiado callados; sin embargo, ni siquiera el hecho de que sus rivales luzcan más fuertes ahora le resta favoritismo a San Antonio. Ya con Ginóbili seguro un año más, la franquicia trata de garantizar ahora la permanencia del español Pau Gasol, quien estuvo por debajo de lo esperado en 2016-17, pero que sigue siendo clave en el esquema de Popovich.

El argentino ha sido uno de los rostros más reconocibles de los Spurs. Ha jugado con esta franquicia durante 15 temporadas y sus números (que no son malos), en realidad no reflejan toda la influencia que ha tenido Manu en la cancha. Si revisamos sus estadísticas encontramos, en primer lugar, los cuatro anillos de campeón (2003, 2005, 2007 y 2014), que ha estado dos veces en el Juego de las Estrellas, fue seleccionado como mejor sexto hombre de la NBA, en la campaña 2007-08 y ganó el oro olímpico en los Juegos de Atenas, en 2004. En total, ha intervenido en 992 desafíos en la liga de baloncesto más fuerte del mundo, en los que promedia 13,6 puntos, 3,9 asistencias y 1,4 robos. Su unión con el ya retirado Tim Duncan y el francés Parker fue clave para entender el éxito de un equipo que ha estado en playoffs durante 15 años consecutivos.

En la temporada 2016-17, Ginóbili saltó a la cancha en 69 de los 82 encuentros de los Spurs, aunque siempre salió desde la banca. Es cierto que tuvo el promedio de puntos más bajo de su carrera (7,5) y la menor cantidad de minutos por partido (18,7), aunque se las ingenió alcanzar un muy aceptable 39,2% de efectividad en triples y 2,7 asistencias. Manu recibió 14 millones de dólares (la segunda cifra más alta de su historia en la NBA) y tal vez algunos pensaron que este era un monto demasiado alto para un jugador de reserva; pero, de cualquier forma, la directiva del equipo decidió que valía la pena contar con el liderazgo del argentino por un año más. Parece una decisión acertada y, de seguro, será muy disfrutada para todos los que admiramos a un jugador que ha ayudado y no poco a la internacionalización de la NBA.

Publicado en Newsgur

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido