El trono ajedrecístico de un rey cubano

En el ajedrez se vive bajo la tiranía del coeficiente ELO. Los jugadores lo piensan más de dos veces antes de intervenir en un torneo en el que la distancia numérica sobre sus rivales sea superior a los 100 puntos, pues saben que esto los forzaría a  cumplir una actuación casi perfecta para no ceder unidades. Si perdieran, entonces descendería la cantidad de invitaciones a eventos en los que participan ajedrecistas de elite. Parece un círculo vicioso.

Durante dos semanas la gran mayoría de los mejores ajedrecistas cubanos participaron en el campeonato nacional, celebrado en Ciego de Ávila. Allí ganó invicto el principal favorito, el tercer hombre del ranking local, el Gran Maestro villaclareño Yuniesky Quesada. En ninguna de las informaciones que generó el torneo se reconoció al joven de 26 años como el “más completo del país”, pues para todos estaba claro que en la nómina faltaban Leinier Domínguez, 2716 de ELO, y Lázaro Bruzón, campeón de 2010 y con un ELO de 2686.

La Comisión nacional creó hace algunos años un acápite especial que parecía destinado solo a Leinier Domínguez: los ajedrecistas con un ELO por encima de 2650 puntos quedaban eximidos de participar en el campeonato cubano. La justificación para ese cambio del reglamento era la protección, a toda costa, del coeficiente de aquellos que lograran tan alta puntuación.

El riesgo de enfrentar a Leinier contra otros jugadores de un ELO inferior era, supuestamente, muy alto. Por tanto, para evitar complicaciones, los directivos optaron por implementar el muy polémico acápite, al que también se acogió Lázaro Bruzón.

Curiosamente el despegue de Bruzón, después de dos años con actuaciones inestables, ocurrió en el campeonato cubano de 2010. En Ciego de Ávila Bruzón jugó un torneo perfecto y ganó 26 puntos para su ELO. Allí tuvo tablero por medio a rivales de menor coeficiente; pero supo imponer su calidad, como por lo general hacen los equipos y atletas que se encuentran en mejor forma. Luego el tunero continuó con su buen momento y brilló en diversos torneos en España, en los que también chocó frente a hombres de escasa calidad, incluso de un ELO por debajo de los 2300 puntos.

Bruzón decidió “correr ese riesgo” en territorio español y las cosas le salieron bien, lo cual contrastó con experiencias anteriores, en las que perdió no pocas unidades. El primer reporte de la Federación internacional en 2011 mostró al tunero con un récord personal en su ELO. Quizás hubiera sido un momento ideal para probar fuerzas ante sus coterráneos en el campeonato nacional; pero se interponía el acápite protector.

En los últimos meses de 2010 Leinier Domínguez tuvo poca actividad, porque apenas jugó 10 partidas en la Olimpiada de Khanty-Mansiysk. A comienzos de año se supo que Leinier intervino en varios torneos en Perú, a los que asistieron contrarios locales de cierta consideración como Julio Granda y Emilio Córdova. Ninguno de esos certámenes influyó en el ELO, porque las partidas se jugaron bajo un ritmo rápido, es decir, a 5 o 25 minutos. En las versiones de 2009 y 2010 la celebración del campeonato nacional coincidió con la participación de Leinier en el fortísimo torneo de Wijk aan Zee, así que su ausencia estaba “justificada”, más allá de la vigencia del tan mencionado acápite del reglamento.

Entonces, ¿qué situación enfrenta actualmente el campeonato cubano? Por un lado los mejores jugadores, Leinier y Bruzón, no asisten y esto le resta credibilidad al torneo; al mismo tiempo, sería arriesgado exponer a estos dos jugadores a 10 partidas contra rivales que, en muchas ocasiones, muestran un nivel muy lejano.

¿Soluciones? El torneo ha tenido diversos formatos durante el último lustro. En 2007 Leinier ganó dos matches, antes de ceder frente a Bruzón en la discusión por el título. Un año más tarde, ya con Leinier acogido al acápite, Bruzón avanzó directamente hasta el match semifinal; pero hubo fuertes críticas entre especialistas y amantes del ajedrez porque consideraron que este sistema no era justo.

Luego, en 2009, se jugó un “todos contra todos”, a diez rondas, que otra vez ganó Bruzón; sin embargo, tampoco complació porque faltó espectáculo, ante la enorme cantidad de partidas entabladas. Los experimentos continuaron en 2010, ahora con “todos contra todos” y matches para definir al campeón.

Al analizar las estructuras previas tal vez una de las conclusiones más evidentes sea que no existe una fácil respuesta para complacer a los que consideran imprescindible la presencia de los mejores ajedrecistas—Leinier y Bruzón—y los que abogan por cuidar el ELO de estos brillantes jugadores.

Domínguez ha declarado en múltiples entrevistas que no interviene en los campeonatos nacionales porque el nivel es bajo; pero si en lugar de efectuar torneos cerrados, con una gran cantidad de participantes, se pensara en una selección de ocho, que se eliminaran mediante matches, como se hizo en 2007, bajaría el riesgo de perder ELO y, sobre todo, aumentaría la legitimidad de un torneo que, de mantenerse el acápite, continuaría perdiendo interés.

Por ejemplo, si Yuniesky Quesada, el actual titular, obtuviera en los siguientes meses resultados que le permitieran adicionar más de 30 puntos a su ELO, entonces para la versión de 2012 pudiera vivirse una situación curiosa: ninguno de los campeones en la última década estaría “disponible”. Esperemos que se produzcan cambios, porque de lo contrario el daño a la imagen del campeonato cubano y al monarca que ocupe el trono anual podría ser irreparable.

Publicado en Cubasí

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido

6 comentarios sobre “El trono ajedrecístico de un rey cubano

  • el 14 febrero, 2011 a las 4:47 pm
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    Yo creo que debe hallarse un formato donde el reisgo de perder ELO sea menor para aquellos que han logrado tener un buen ELO que no es realmente fácil. Si no se logra esto entonces considero justas las decisiones de no asistir al campeonato nacional por parte de Leinier, Bruzón y en un futuro Quesada. Creo que la variante del cerrado es buena y que entren sembrados aquellos que tienen un ELO superior a 2650.

    • el 14 febrero, 2011 a las 5:07 pm
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      Saludos Yudivián! Yo voto por un torneo entre 8, los de mejor ELO, y que se eliminen por matches. En total Leinier y Bruzón solo tendrían que jugar 3 matches, como máximo y el riesgo de perder ELO sería muchísimo menor. Si se hiciera un cerrado con los jugadores de 2650, entonces solo tendríamos…a 3, pues espero que Quesada llegue allí este año. Lo que sí me parece insostenible y poco serio es la actual estructura, pues en realidad Yuniesky ganó el torneo y se considera “campeón nacional”, porque no es su culpa que los dos otros dos hayan preferido…bueno, acogerse al acápite, pero a nadie se le ocurriría llamarlo el “mejor del país”. Esto no sucede en ningún otro deporte en Cuba. Cuando alguien gana el campeonato nacional, se entiende que es el más completo; no obstante, esto sucede con el ajedrez en casi todas las partes del mundo, con Rusia a la cabeza, por ejemplo, a Kramnik no le interesa jugar el Torneo Nacional (aunque este sigue teniendo tremendo nivel, por el desarrollo de este deporte en ese país)

  • el 14 febrero, 2011 a las 7:12 pm
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    Me refería a que estén sembrados los de más de 2650 y que el resto entren por variantes de torneos clasificatorios.

  • el 5 marzo, 2011 a las 6:23 am
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  • el 8 marzo, 2011 a las 4:08 pm
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    Bueno y que hay si celebraran más torneos nacionales, debemos mirar lo que sucede en el resto del mundo, por ejemplo España donde se hacen torneos de todo tipo y para todas las categorías.

  • el 8 marzo, 2011 a las 4:14 pm
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    ¿Existen torneos abiertos en Cuba?

Comentarios cerrados.