Robo de señas, un escándalo Astronómico en Grandes Ligas

Las trampas en el béisbol no son nada nuevo; pero, al parecer, los Astros de Houston han reinventado una de las “picardías” más antañas: el robo de señas. Una cámara secreta en el jardín central del Minute Maid Park, un televisor en un pasillo y sonidos emitidos con un latón de basura para alertar a los bateadores sobre el tipo de lanzamiento que haría el pitcher conforman los elementos de una trama que, real o no, ha empañado a la franquicia más exitosa de las últimas tres temporadas.

En 2017, los Medias Rojas de Boston se vieron envueltos en un gran escándalo, cuando un entrenador fue descubierto con un Apple Watch en el banco. En ese dispositivo recibía información de un miembro del equipo de análisis de las repeticiones televisivas que estudiaba las señas que hacía el receptor. De esta forma, el entrenador alertaba directamente al bateador o a un corredor que estaba en segunda base sobre el tipo de lanzamiento. MLB multó a la franquicia con 500 000 dólares. Poco para un negocio multimillonario.

Para la temporada 2019, MLB dio a conocer nuevas reglas relacionadas con el uso de las cámaras en el jardín central, así como reguló el empleo de los televisores y monitores y colocó a empleados en los estadios para “monitorear” esta actividad.

Al director de los Astros, A.J. Hinch, le preguntaron sobre el robo de señas durante la Serie de Campeonato de la Liga Americana, contra los Yankees de Nueva York. El manager no quedó nada complacido con este tipo de interrogantes. Un mes después, el escándalo ha explotado en su rostro.

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¿Benefició a los Astros el robo de señas? Si nos guiamos por las estadísticas, pues no tanto. En 2017, el equipo tuvo balance de 53-28 fuera de casa y 48-33 en el Minute Maid Park. Un año después se mantuvo esta tendencia: 57-24 en la carretera y 46-35 en Houston. En la recién finalizada campaña, en la que la franquicia logró su mejor récord histórico, hubo un cambio: frente a sus fanáticos jugó para ¡60 y 21! y 47-34 lejos de Houston.

Más allá de los números, lo que realmente molesta es la trampa. Tal vez los golpes sobre el latón de basura no se hayan convertido directamente en batazos que condujeron a más victorias para los Astros; pero sí ensuciaron su legado.

MLB debería tomar este tema con muchísima seriedad. Una multa y pérdidas del draft no parecen elementos suficientemente disuasorios para las franquicias.

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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