Terremoto en Los Ángeles: debacle de los Dodgers

Nadie contaba con los Nacionales de Washington a mitad de la temporada 2019. La partida de Bryce Harper parecía haber golpeado a una franquicia marcada con el cartel de no resistir presión. A pesar de los problemas, el equipo logró el primer comodín. Luego, en ese partido de vida o muerte, ante los Cerveceros de Milwaukee, llegó al octavo inning con dos carreras de desventaja…y remontó. Después, ante los súper favoritos Dodgers de Los Ángeles, los Nats estuvieron siempre debajo en la serie…y remontaron. Ahora creo que también pasarán por encima de los Cardenales de San Luis y jugarán la Serie Mundial, por primera vez en la historia de la franquicia.

Si la victoria de los Nacionales clasifica como una de las mayores sorpresas de esta década, la debacle de los Dodgers puede considerarse una de las decepciones más fuertes en la amplísima historia de esta franquicia. Los Dodgers impusieron récord de victorias, con 106 y comenzaron muy bien la serie ante los Nacionales. Además, tuvieron que enfrentar solo una vez al principal lanzador de los Nats, Max Scherzer, inexplicablemente utilizado como relevista en el segundo partido.

Los Nacionales nunca se dieron por vencidos y llevaron la serie de regreso a Los Ángeles. Walker Buehler volvió a dominar y todo parecía decidido a favor de los locales; pero…el director Dave Roberts confió en Clayton Kershaw, como relevista, y el zurdo hizo lo que ha sido habitual en postemporada: echó a perder el partido. El grand slam de Howie Kendricks provocó un terremoto en Los Ángeles y fue la mejor manera de concluir el playoff. Kershaw, apesadumbrado, no atinaba a levantar la cabeza. A su nuevo descalabro le pega muy bien este estribillo de Luis Fonsi: «no eres tú (Dodgers), soy yo, échame la culpa».

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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