Arkady Dvorkovich, ¿el presidente del cambio en la FIDE?

Dvorkovich expone en Batumi las ideas de su presidencia. Foto: Maria Emelianova/Chess.com.

La Federación internacional de ajedrez tiene un nuevo presidente. Al igual que su antecesor, Arkady Dvorkovich también es ruso, pero, a diferencia de Kirsan Ilyumzhinov, este de seguro no ha clama haber sido raptado por extraterrestres y sí parece tener apoyo mayoritario de jugadores que piden a gritos un cambio en la gestión de la organización que rige los destinos de llamado juego ciencia.

Después de 23 años de presidencia de Ilyumzhinov, el desgaste de la FIDE era enorme y esto le pasó factura al otro candidato con más fuerza en la elección, el griego Georgios Makropoulos, quien había ocupado cargos en la FIDE por más de tres décadas (vicepresidente, presidente adjunto). Es cierto que Makropoulos se distanció de Ilyumzhinov en los últimos meses, pero solo cuando el “barco estaba hundido”, es decir, con  Ilyumzhinov en la lista de sanciones de Estados Unidos por su apoyo a Siria y con la cuenta de la FIDE cerrada por el banco suizo USB.

No obstante, Dvorkovich tuvo que pelear por los votos y solo cuando el tercer candidato, el GM inglés Nigel Short, hizo la esperada jugada táctica de retirarse y ofreció su apoyo al ruso llegó el desbalance final en el conteo, hasta el convincente 103-78.

Rusia no ha ganado una Olimpiada de ajedrez (entre los hombres) desde 2002 y desde Vladimir Kramnik no ha tenido un campeón mundial; sin embargo, es el país con mayor cantidad de Grandes Maestros y donde más se practica este deporte, mitad arte, mitad ciencia. Dvorkovich está muy bien conectado con Moscú, porque fue  viceprimer ministro en el gabinete de Dmitry Medvedev y asistente del presidente; además, tiene experiencia en la organización de grandes eventos, como la Copa Mundial de fútbol de este año.

¿Qué dijo el nuevo presidente, en su presentación, ante los votantes? Exactamente lo que la mayoría quería escuchar: cambios en la FIDE. ¿Cuáles? Eliminar los votos por proxy (una jugada electoral muy criticada anteriormente), obtener mayor financiamiento a largo plazo, a través de patrocinadores, recortar los honorarios de la FIDE, revisar los gastos de los funcionarios de la organización; además, prometió un presupuesto anual de 5 millones de euros, tres de ellos para los países en vías de desarrollo.

“Estoy buscando la presidencia de la FIDE con un claro objetivo: elevar a la FIDE a los estándares más alto de profesionalismo, eficiencia y transparencia. La FIDE debería convertirse en una organización globalmente visible y respetada, que promociona el ajedrez en todas partes del mundo y contribuye al desarrollo sostenible de nuestras sociedades. Habiendo estado conectado profundamente con el ajedrez desde mi niñez, tuve la oportunidad de ayudar en la promoción de nuestro juego muchas ocasiones, mientras que mi reciente experiencia como Jefe del Comité Organizador Local de la Copa del Mundo de la FIFA 2018 en Rusia me ha ayudado mucho a ver las cosas más claras. Estoy listo y dispuesto a usar mis habilidades y conocimiento para transformar la FIDE, y para elevar al ajedrez a la altura que se merece.”

Esperemos que esta vez no se aplique el “todo cambia para que todo quede igual”. Los ajedrecistas y los que amamos el juego ciencia merecemos una mejor organización.

Equipo de trabajo de Dvorkovich

Presidente Adjunto: Bachar Kouatly (Francia)

Secretario General: Enyonam Sewa Fumey (Togo)

Vicepresidentes: Mahir Mammadov (Azerbaiyán), Julio Granda (Perú)

Tesorera: Zhu Chen (Catar)

Miguel

Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido

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