Ben Simmons, el mejor novato de la NBA

Apenas han transcurrido poco más de 20 juegos en la actual temporada  de la NBA y ya para todos está claro que el principal aspirante a Novato del Año es el australiano Ben Simmons, quien ha sido una de las mayores sensaciones de esta campaña, gracias a su explosivo juego. Es cierto que tiene carencias, por ejemplo que su tiro desde la zona de tres puntos es pésimo y que sus aciertos de tiros libres tampoco son la gran cosa; pero sus números en puntos y rebotes capturados lo llevarían al Juego de las Estrellas y, junto con el pívot Joel Embiid, conforma una de las duplas ofensivas más espectaculares en la liga. Los fanáticos de los Sixers de Filadelfia esperan que, finalmente, el tan publicitado “The Process” pueda llevar a ese equipo de regreso a los playoff, lo cual no parece descabellado, sobre todo si tenemos en cuenta que la Conferencia Este, con la excepción de los Cavaliers y Celtics, está muy pareja.

Simmons es australiano y a partir de su inserción en la Montverde Academy, de la Florida, comenzó a llamar la atención de los scouts de la NBA. Con ese equipo ganó tres títulos nacionales de instituto y recibió diferentes premios individuales. Después llegó el momento de pasar al baloncesto universitario y el programa que más le llamó la atención fue el de los Tigres de LSU. Las expectativas sobre su juego eran enormes y lo cierto fue que Simmons tuvo un gran año en la NCAA, ya que concluyó con 19,2 puntos, 11,8 rebotes y 4,2 asistencias como promedio; sin embargo, los Tigres no pudieron incluirse en el March Madness.

El australiano no quiso esperar más tiempo en la NCAA y optó por declararse elegible para el draft de la NBA. A pesar de no estar en la gran final del torneo, los Sixers de Filadelfia, que llevaban varias temporadas consecutivas en el fondo de la tabla de posiciones, lo seleccionaron como el número 1 del draft de 2016, porque confiaban en que su enorme talento se adaptara rápidamente a la NBA. Todo empezó bien en la Liga de Verano, donde Simmons demostró que podía penetrar con mucha fuerza en el aro y que tenía una gran visión de juego; pero, tres semanas antes de que comenzara la temporada, el prometedor jugador sufrió una rotura del quinto metatarsiano del pie. Esto lo obligó a pasar al quirófano e, inicialmente, le pronosticaron tres meses de baja; sin embargo, la lesión no evolucionó bien y los Sixers decidieron que descansara todo el año. El tiempo de espera valió la pena, porque Simmons, totalmente recuperado, ha sido imparable esta temporada.

En sus primeros 18 partidos con Filadelfia, Simmons promedia 18,1 puntos, 9,1 rebotes y 7,4 asistencias. Estas son estadísticas impresionantes, aunque el novato todavía tiene que perfeccionar varios detalles de su juego. El principal problema es que su lanzamiento de tres puntos es pésimo, a tal punto que ni siquiera ha encestado un tiro desde esta distancia. Otra dificultad está en los tiros libres. Simmons apenas supera el 50% de efectividad y, ante esto, los Wizards de Washington decidieron que la mejor (¿única?) manera de detener al portentoso novato era hacerle un “hack”, es decir, cometerle falta tras falta, para llevarlo a la zona de libres, con la esperanza de que, mediante sus fallos, pudieran recortar la diferencia en el marcador que tenían los Sixers. En total, Simmons tuvo ¡24 disparos libres! en el último cuarto del partido, lo cual constituyó un récord para la NBA, que dejó atrás los 20 intentos de otros dos jugadores conocidos por su inefectividad desde esa distancia, Ben Wallace y Dwight Howard. La “estrategia” del coach de Washington no resultó, porque Simmons al menos encestó 15 de los 29 lanzamientos, acabó con 31 puntos y 18 rebotes, cifras espectaculares que la NBA no veía en un novato desde Shaquille O´Neal.

Publicado en Newsgur

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Periodista, profesor universitario, Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Bloguero empedernido