Neymargate

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“Neymargate”. Así han nombrado no pocos al escándalo que rodea el contrato del brasileño Neymar con el Barcelona F.C. ¿Cuán costoso fue traer al talentoso brasileño hasta el Camp Nou? Quizás solo los implicados más directos conozcan la cifra exacta de millones; pero más allá del dinero desembolsado, el proceso indudablemente ha sido muy turbio y dañó la imagen del prestigioso club catalán.

La versatilidad de Neymar, sus habilidades con el balón y capacidad goleadora llamaron la atención rápidamente de diversos clubes europeos. Su crecimiento con el Santos fue asombroso y la pugna por firmarlo involucró a clubes poderosos, entre ellos Real Madrid y Barcelona. Finalmente, el 3 de julio de 2013 se realizó la presentación oficial del sudamericano con el uniforme de los culés.

La “marca Neymar” ha demostrado ser exitosa. Con solo 21 años, Neymar y su familia ha logrado establecer una red empresarial a su alrededor. En 2013 sus cuentas bancarias crecieron en casi 35 millones de euros por la comercialización de su imagen en todo el mundo. De acuerdo con su padre, solo el 8% de los ingresos provienen de su ficha. Los millones restantes llegan de lo que generan sus empresas. Con el arribo de Neymar crecieron las expectativas de los fanáticos azulgranas. Todo parecía marchar bien…

El problema comenzó con la querella presentado por uno de los 180 000 socios del Barça, Jordi Cases, contra Sandro Rosell, por entonces presidente del club. La acusación por malversación de fondos durante la transferencia destapó la “caja de Pandora”. Rosell juró y perjuró que la operación había tenido un precio de 57,1 millones de euros.

“En los últimos días, una injusta y temeraria acusación de apropiación indebida ha desembocado en una querella contra mí en la Audiencia Nacional. Desde el primer momento he dicho que el fichaje de Neymar Junior es correcto y que la contratación ha provocado la desesperación y la envidia de algunos de nuestros adversarios”, aseguró y, aunque el ataque verbal no tuvo nombre, no es difícil imaginar a quién se refería Rosell como supuesta “mano negra” detrás de la acusación. Ante la posibilidad de afrontar un juicio, el 23 de enero Rosell optó por dimitir y su lugar fue ocupado por el vicepresidente, Josep María Bartomeu.

La enorme diferencia de millones entre lo planteado por Rosell y la afirmación de Cases es esencial para entender el conflicto. Si quedara demostrado que, en realidad, el Barça no pagó solo 57,1 millones por los contratos del fichaje de Neymar, sino una cifra muy superior, afrontaría un fortísimo castigo económico, por ser culpable de un delito de fraude fiscal.

El Código penal español contempla diferentes multas para esta tipología de delitos. En determinados casos las sanciones pueden ser hasta seis veces la cantidad de dinero que Hacienda entienda que fue defraudado.  Las alarmas para el Barça volvieron a encenderse cuando la fiscalía reconoció que avanzaría en la investigación, por la supuesta firma de “contratos simulados” y la ejecución de operaciones de “ingeniería fiscal” para engañar a la Hacienda pública.

Ante tantas presiones era necesario actuar y la directiva catalana procedió con el “paso menos costoso”: entregó 13,5 millones de dólares a la agencia recaudadora de impuestos con los que podría reducir hasta el 62% del importe de la posible sanción; aunque, lógicamente, continuó negando haber realizado un delito fiscal. Ese pago era tan solo una admisión “de una posible divergencia interpretativa sobre el alcance de sus obligaciones fiscales” y tenía como objetivo “dar cobertura a las eventuales interpretaciones que se puedan dar a todos los contratos firmados con motivo del fichaje del jugador Neymar.”

En realidad la idea de esta acción era muy evidente: evitar la imputación penal y, especialmente, impedir la imposición de una multa de, al menos, 54 millones de euros.

El “Neymargate” parece una historia sin fin. La justicia brasileña también anunció que investigará el fichaje, porque necesita determinar si existió otro fraude fiscal por parte del padre de Neymar en la administración de sus empresas. Las autoridades del país sudamericano solicitaron informes adicionales que les ayuden a comprobar si Neymar Sénior cumplió con sus obligaciones fiscales.

Además, el antiguo club de Neymar, el Santos, no quedó satisfecho con la revelación del Barça y estudia la posibilidad de tomar acciones legales. Este equipo tenía el 55% de los derechos económicos de Neymar; pero en la operación estaban involucradas otras dos empresas, DIS (40% de los derechos) y Teisa (5%). Ellas también se sienten perjudicadas, porque consideran que dejaron de recibir dinero.

Esta compleja trama de acusaciones, desmentidos, visitas a los juzgados y  enormes multas económicas puede haber dañado la concentración de los futbolistas del Barcelona, sobre todo de Neymar; pero, aunque lo nieguen una y otra vez sus directivos, también perjudicó la imagen de un equipo que, orgullosamente, se presenta con el eslogan “más que un club”.

Publicado en Cubasí