Dodgers, stayin´ alive

En los tres primeros partidos del playoff por el Campeonato de la Liga Nacional, los Dodgers de Los Ángeles no conectaron ni un solo jonrón. Con la serie en su contra, 3-1, finalmente la ofensiva angelina despertó. Los cuatro cuadrangulares influyeron en el triunfo 6-4 que envía el duelo de regreso al Bush Stadium. Los fanáticos de San Luis, probablemente, sientan un “deja vú”, porque en 2012 también tenían esa misma ventaja, contra los Gigantes de San Francisco y ya sabemos cómo terminó el match.

El líder ofensivo esta vez fue Adrián González quien conectó dos cuadrangulares, sin hombres en circulación. El primero, en el tercer inning, le dio ventaja a los Dodgers y el segundo, en el octavo, amplió el marcador, 6-2. Además, Carl Crawford y A.J. Ellis llevaron la pelota más allá de las cercas del Dodger Stadium.

El abridor Zach Greinke tuvo dos innings muy complicados; pero después que salió de los problemas, en el tercer episodio, retiró a 13 bateadores de forma consecutiva. En siete entradas, ponchó a cuatro, recibió seis jits y dos carreras (ambas en el tercer capítulo, por triple de Carlos Beltrán y doble de Matt Holliday).

Para los Cardenales, el quinto fue un pésimo juego. Su abridor, Joe Kelly, no pudo repetir la convincente actuación del duelo inaugural; además, Yadier Molina, sin dudas el candidato de más fuerza para ser nombrado como Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, se fue de 4-0, con dos ponches y en dos ocasiones bateó para doble play.

El final fue más dramático de lo esperado, porque el cerrador Kenley Jansen permitió cuatro imparables y los Cardenales se acercaron 6-4; pero la rebelión quedó corta. Yasiel Puig volvió a recibir atención mediática. El cubano terminó de 3-1, pero su peor momento llegó cuando el árbitro le cantó el tercer strike. El cienfueguero colocó sus manos en la cintura, miró detenidamente al árbitro y se mantuvo sin moverse del cajón de bateo por casi 10 segundos. No abrió su boca (lo hubieran expulsado de inmediato); pero sus críticos (para Beltrán la celebración de Puig en el tercer juego parece que fue una “ofensa”, no sé a qué) ya tienen más elementos en su contra.

Hanley Ramírez siguió lidiando con su seria lesión; pero su rendimiento (como era de esperarse) ha decaído. No me parece oportuno que entre en la alineación regular para el sexto juego.

Con la serie 3-2, el director Don Mattingly enviará al montículo a su mejor lanzador, Clayton Kershaw y Matheny confiará nuevamente en Michael Wacha. ¿Tendremos un séptimo juego?

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido

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