Dilema olímpico cubano

¿Lucha o béisbol? Para Cuba, ahí está el dilema
¿Lucha o béisbol? Para Cuba, ahí está el dilema

El deporte cubano vive en un “dilema olímpico”, porque dos de sus especialidades más exitosas compiten por un único puesto en el programa oficial de la cita estival de 2020. ¿Retornará la lucha? ¿Convencerá la propuesta de la Confederación Mundial de béisbol/softbol? Las respuestas a esas preguntas solo las conoceremos en septiembre, durante la reunión de la Asamblea General del Comité Olímpico Internacional (COI), en Buenos Aires; aunque ya existe un favorito.

En febrero de este año, una noticia conmocionó al movimiento olímpico: la lucha, un deporte que había participado en todos los Juegos, quedó fuera del programa de competencias para la cita de 2020. El COI argumentó que los cambios implementados en la reglamentación, especialmente en la modalidad greco-romana, no habían sido efectivos y disminuían la calidad del espectáculo televisivo.

Esa decisión provocó amplias protestas en distintas partes del mundo. Por ejemplo, el campeón olímpico de Barcelona, 1992, Héctor Milián, la consideró como un “duro golpe” para el deporte cubano. La Federación internacional de lucha no perdió tiempo y aseguró que revisaría su reglamento, para adaptarlo a las exigencias del COI; además, sustituyó al presidente de la organización.

Los cambios, al parecer, fueron acertados, porque la lucha quedó incluida en la lista de seis deportes que disputarán la única plaza disponible en los Juegos de 2020, que todavía no tienen una sede definida (aspiran Tokio, Madrid y Estambul). Sin dudas, la lucha es el gran favorito para ganar la votación. Quizás en otro contexto, esta sería una buena nueva para el deporte cubano, por diferentes razones. Esa  modalidad ha aportado 19 medallas en la historia olímpica (7 de oro, 5 de plata y 7 de bronce) y, desde el retorno de Cuba al movimiento olímpico, a partir de Barcelona, en cada edición al menos un luchador ha obtenido un título; sin embargo, la lucha compite contra el béisbol/softbol, así que existen “sentimientos encontrados”.

El béisbol tuvo su última participación olímpica en los Juegos de Beijing, 2008. Después de cinco torneos consecutivos, tres de ellos ganados por Cuba, el COI excluyó a la pelota, por dos razones fundamentales: era una especialidad donde no competían mujeres y, sobre todo, no jugaban las principales estrellas del mundo, es decir, las de las Grandes Ligas estadounidenses. El softbol también quedó fuera y, durante más de un lustro, ambos deportes trataron, por separado, de retornar al programa. Los infructuosos intentos convencieron a los directivos de las dos Federaciones internacionales de trabajar de manera conjunta, en una única propuesta.

Así surgió la Confederación Mundial de béisbol y softbol, con dos copresidentes, Riccardo Fraccari y Don Porter. Esta nueva organización resolvió uno de los problemas: ahora sí competían hombres y mujeres, en especialidades diferentes, pero con muchos puntos en común. La estrategia implementada por la Confederación resultó atractiva y permitió que el béisbol/softbol avanzara a la votación final, junto a otros cinco deportes: la lucha, la escalada, el karate, el wushu y el wakeboard.

A pesar de los avances, la Confederación todavía no tiene respuesta para el principal reclamo del COI: la presencia de las estrellas de las Grandes Ligas. Realmente parece muy difícil que, antes de septiembre —o en cualquier otra fecha— se logre el “compromiso” de la Major League Baseball (MLB) con las Olimpiadas.

Las citas estivales se celebran en el verano, cuando la temporada de la MLB está en uno de sus momentos más interesantes; además, el desinterés de propietarios y no pocos jugadores hacia los eventos internacionales ha sido más que evidente y ni siquiera en las tres ediciones del Clásico Mundial —un torneo organizado por MLB y con millonarios premios en metálico— se ha logrado un compromiso pleno. Realmente la Confederación tiene muy pocas probabilidades de triunfar en la votación que se realizará en Buenos Aires.

Aunque tenga menos opciones, de seguro los directivos cubanos mantendrán un apoyo total hacia la Confederación, porque se trata del deporte nacional y su reingreso al movimiento olímpico ayudaría notablemente a su expansión internacional; sin embargo, desde el punto de vista de la tabla de posiciones de los Juegos, para Cuba sería más conveniente que la lucha mantuviera su posición en 2020, porque el béisbol solo podría aportar una medalla. Entonces, ¿ser o no ser olímpico? He ahí el problema para la lucha y el béisbol/softbol.

Publicado en Cubahora

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido