El primer zarpazo de los Tigres


Cuando faltaban 15 días para que terminara la temporada regular 2012 de las Grandes Ligas, pocos pensaban que los Tigres de Detroit podrían incluirse en los playoff. Las Medias Blancas de Chicago lideraban con comodidad el Centro de la Americana y solo una debacle los eliminaría. Como sabemos, esa debacle ocurrió y los Tigres, liderados por el ganador de la Triple Corona, Miguel Cabrera, obtuvieron el título de la división.

El duelo entre Tigres y Atléticos de Oakland parecía la pelea entre “David y Goliat”, al menos en cuanto a millones invertidos en la nómina y la experiencia de los jugadores. Los Atléticos, sin dudas, fueron la relevación del año, porque realmente ni los fanáticos más empedernidos de esa selección consideraron que la franquicia con la menor nómina en las Grandes Ligas pasaría por encima de los Angels y los Rangers.

Con cuatro jugadores novatos en la alineación (Parker, Donaldson, Yoenis Céspedes y Derek Norris), los Atléticos llegaron inspirados al Comerica Park y Coco Crisp desapareció el tercer envío de Justin Verlander, quien empezó con una velocidad impresionante, pero con poco control. La ventaja de Oakland duró poco, pues en el final del primero, el abridor novato Parker tuvo algunos problemas; aunque redujo el daño al mínimo, pues obligó a Cabrera a batear para doble play.

Parker sí pagó la “novatada”, al cometer un error en tiro, en el tercer inning, que abrió las puertas a Omar Infante. Después vino el jonrón de Alex Ávila, en el quinto. Del resto se encargó Verlander quien igualó su récord de playoff, al ponchar a 11 bateadores.

En su serie tan corta, al mejor de cinco, obtener la primera victoria es un paso enorme. Los ofensiva de los Tigres estuvo apagada (Cabrera, de 3-0 y Fielder, 4-0); pero el pitcheo, con Verlander, Benoit y Valverde, fue más que suficiente. Quizás me esté adelantando demasiado, pero creo que los Atléticos no llegarán al cuarto desafío.

Vea además:
Box score del partido Detroit 3-1 Oakland

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido