El Tope de la balanza

Foto tomada del sitio web Cubadebate
“Es un tope de preparación. Por tanto, no importa el resultado final, sino darle juego a todos los peloteros”. Frases similares a estas las he leído en múltiples sitios web y en los medios tradicionales; aunque, en esos mismos lugares he encontrado, luego, críticas ante un resultado adverso. Entonces, ¿importa o no derrotar al equipo universitario de Estados Unidos?

Por supuesto que importa. El béisbol cubano tiene muy pocos enfrentamientos internacionales, así que cada desafío se analiza críticamente y casi nadie acepta un revés. La idea parece ser preparar de la mejor manera a la selección que luego afrontará compromisos importantes, como—si terminan por llegar a un acuerdo la Federación cubana y la Confederación—la Serie del Caribe 2013 y, más tarde, el Clásico Mundial; pero, por favor, si el equipo nacional perdiera el tope contra Estados Unidos, nadie se preocuparía por el “fogueo que recibieron las jóvenes figuras”. ¿Lo ideal? Ganar…con el apoyo de los prospectos y las buenas actuaciones de los jugadores con más experiencia. Parece demasiado, ¿no es cierto?

Después del revés inicial por 4 carreras a 3, el equipo cubano, dirigido por Víctor Mesa, quizás haya salido más presionado al terreno del estadio “Latinoamericano”. En tres innings el abridor Ismel Jiménez soportó cuadrangulares; combinados con una pésima defensiva y parecía que Cuba volvería a caer. Las críticas hubieran sido demoledoras contra Víctor Mesa. Finalmente llegó una reacción ofensiva que condujo al triunfo de 7 por 6; pero, de seguro, en los espacios interactivos online—pocos, porque ya sabemos el limitadísimo acceso a Internet en Cuba—y, especialmente, en las peñas deportivas del país, las estrategias de la dirección y las actuaciones de algunos peloteros quedarán en entredicho.

Algunas consideraciones sobre el partido:

Lo peor: los errores defensivos. Es increíble que una selección cometa cuatro errores. ¿Volverá a utilizarse un argumento tan poco creíble como “no están en óptima forma”? Además, Pestano no estuvo bien detrás del home y su excesiva confianza le impidió capturar un foul fly, con el que debió terminar un inning.

Lo mejor: la reacción ofensiva…el abridor Marco González propinó siete ponches (demasiados, para el gusto de cualquier seguidor del béisbol); sin embargo, no pudo mantener una cómoda ventaja de 6 a 2 y permitió el rally cubano a partir del séptimo inning. Alfredo Despaigne y José Dariel Abreu probablemente dormirán más cómodos. Fueron ampliamente criticados el primer día; pero en el segundo desafío conectaron enormes cuadrangulares.

De la dirección: Le dio juego a 22 peloteros, de los 24 disponibles para el desafío. Dos cambios le funcionaron muy bien a Víctor Mesa: Alexei Bell vino de emergente y casi desaparece la pelota por el jardín izquierdo, en el séptimo; luego, William Luis conectó el imparable que trajo las dos anotaciones decisivas.

Probablemente no haya un director en Cuba que utilice de manera más acertada el pitcheo que Víctor Mesa. Todavía quedan “locuras”, pero la experiencia en el béisbol mexicano terminó por formar al número 32. ¿Se hubiera atrevido otro manager a traer al novato zurdo Darién Núñez como relevista intermedio? No lo sé; pero lo cierto es que la estrategia funcionó (¿qué hubiera pasado si el novato aceptara un cuadrangular? Imaginemos la reacción mediática y de los fanáticos).

Además, Pablo Millán Fernández es cerrador—¿el cerrador del equipo?—y mostró sangre fría para dominar, en el noveno inning, a los mejores bateadores norteamericanos y logró sobreponerse al error de Gourriel.

El “Tope Bilateral-que-todos-quieren-ganar” está igualado a un triunfo. No obstante, existen no pocos sinsabores. El fanático cubano sabe de béisbol y entiende muy bien que, por muy motivados que estén los norteamericanos o poco entrenados los cubanos, pues no estamos en los años ochenta, cuando ganar un Mundial-solo-de-amateurs o derrotar a un equipo universitario norteño era una fiesta.

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido