Para extrañar a Eduardo Paret: torpederos en mi memoria

La despedida de Eduardo Paret, en el estadio "Sandino"

El último de mis ídolos deportivos de la infancia ha dicho adiós, definitivamente, al béisbol en Cuba. Con la despedida de Eduardo Paret, en el estadio “Sandino”, parten también mis recuerdos más memorables de una etapa dorada para la pelota villaclareña, cuando aquella “generación mágica” de principios de los noventa fue indetenible en las Series Nacionales. Mientras Paret recibía regalo tras regalo, recordaba aquella vez que lo vi jugar por primera vez, en el Mundial juvenil de La Habana, en 1990. Entonces le decían el “Pionero” y vivía—vive—en ese barrio amado-querido que es el Condado, en Santa Clara.

Después Paret comenzó a brillar y sobresalió tanto con su guante, que la comparación Germán Mesa vs. Paret probablemente no termine nunca. ¿Cuál fue mejor? Esa es la gran pregunta que divide a las fanaticadas azules y naranjas. Nunca podrán ponerse de acuerdo, como ha sucedido con tantas otras comparaciones previas. ¿Qué importa? Ambos torpederos fueron espectaculares y su impacto no puede medirse en una fría tabla estadística.

Estoy seguro de que la carrera deportiva de Paret no fue fácil. Hubo demasiadas incomprensiones con ese fabuloso defensor del campo corto. Todavía no entiendo por qué lo suspendieron de la pelota nacional. Creo que los errores cometidos por los directivos en la segunda mitad de los años noventa fueron tan grandes que nunca serán olvidados: peloteros retirados a la “fuerza”, sanciones a varios atletas (entre ellos también estuvo Germán Mesa)…la lista de pifias es larga; pero Paret no se amilanó y volvió a los terrenos. Nunca más ganó un título nacional, porque ya sabemos que la “maldición” de Villa Clara amenaza con llegar a las dos décadas. Durante varios años fue el torpedero regular de la selección nacional y como él mismo ha asegurado, su jonrón contra Daisuke Matsuzaka, en la final del primer Clásico Mundial, en 2006, quizás haya sido su batazo más recordado.

Sin Paret el espacio del campo corto, en el “Sandino”, quedará  vacío por siempre. No hay reemplazo para el número 2. Desde la torre del jardín derecho, una enorme foto de un, entonces, muy joven Eduardo Paret nos recuerda, a los que tuvimos la oportunidad de vivir-sentir-sufrir con el Villa Clara de Víctor, Arrojo, Riscart, Montes de Oca, Machado, Eddy Rojas, Díaz Olano y tantos otros  que, al menos esta vez, “todo tiempo pasado, fue mejor”.

ESTE ES UN PROGRAMA “LEYENDAS”, QUE ESCRIBO Y CONDUZCO EN LA EMISORA HABANA RADIO, DEDICADO A LOS MEJORES TORPEDEROS DE CUBA:

Quizás los primeros torpederos cubanos que llamaron la atención de los fanáticos hayan sido Luis Bustamante, a quien le decían “Anguila” y Alfredo “el Pájaro” Cabrera.

Alfredo inició su carrera deportiva en 1902 y se mantuvo activo hasta 1918. Los fanáticos apreciaban sus habilidades defensivas porque en 1903, en una encuesta realizada por la revista “El Fígaro”, lo declararon, con 940 votos, nada menos que el “mejor pelotero de Cuba”.

En los años finales de su carrera deportiva, reconoce el profesor Roberto González, en su libro “La Gloria de Cuba”, el Pájaro Cabrera fue director de los Alacranes de Almendares, con los que ganó el título en la temporada de 1915-16. Como Alfredo era blanco, pues no tuvo problemas para insertarse en el béisbol norteamericano, aunque nunca llegó a las Grandes Ligas. Sobre el Pájaro se dice que era un excelente defensor y tenía tan buen brazo que en ocasiones los managers lo colocaban como lanzador.

Mientras, Luis Bustamante, o simplemente “Anguila”, fue otro gran campo corto y aparece en la lista de los primeros peloteros cubanos que jugaron en las Ligas independientes de color en Estados Unidos. El sobrenombre de “Anguila”, como podrán imaginarse, viene por la rapidez con que podía moverse Bustamante en el terreno para capturar los batazos más complicados.

Si seguimos el orden cronológico, entonces otra Leyenda del campo corto sería el matancero Silvio García, quien impresionó en las décadas del cuarenta y el cincuenta por su extraordinario brazo. Sus comienzos fueron como lanzador y ganó 10 partidos desde la lomita, en 1937; sin embargo, él prefería batear y en 1941, ya como torpedero a tiempo completo, Silvio obtuvo el título de bateo con su equipo de siempre, los Elefantes de Cienfuegos, una hazaña que repetiría diez años después, en 1951.

Silvio García también brilló en el béisbol de Puerto Rico y México. No pocos pensaban que por su calidad podría haber integrado cualquier equipo de las Grandes Ligas, pero Silvio, un hombre fornido, de más de 6 pies de estatura y 200 libras de pesos, tenía un “defecto insalvable” para la época: era negro.

Según narra González Echevarría en su obra “La gloria de Cuba”, en una ocasión el empresario Branch Rickey, que ya había considerado a Silvio como una posible opción para romper la barrera racial que imperaba en las Mayores, le preguntó al pelotero qué haría él si un rival en un terreno lo insultaba por ser negro. La respuesta de Silvio García fue convincente: lo mato. El resto de la historia del racismo en el béisbol ya la conocemos: en 1947 Jackie Robinson, un genial jugador que aceptó en silencio todo tipo de vejámenes de fanáticos, jugadores y directivos rompió la nefasta barrera e inauguró un nuevo período en las Grandes Ligas.

En el rápido recorrido por los mejores torpederos del béisbol cubano no pueden faltar ni Antonio “Quilla” Valdés ni Guillermo Miranda, más conocido por su sobrenombre, “Willy”. “Quilla” brilló como amateur, con el Central Hershey y también como integrante de la selección cubana que jugó las Series mundiales entre 1942 y 1944; mientras “Willy” nunca sobresalió con el bate en la mano; pero sobre el campo de juego fue un magnífico fildeador. Miranda lo ganó todo con Almendares, en sus 12 años en la Liga profesional y también brilló en las Mayores, con el uniforme de los Yankees de Nueva York.

En la década del sesenta probablemente ninguno haya brillado más que Antonio “Tony” González, el veloz campo corto de aquellos Industriales que ganaron cuatro títulos consecutivos en la Serie Nacional, bajo las órdenes de Ramón Carneado.

A finales de esa década aparece un hombre que haría historia en las Series: Rodolfo el “Jabao” Puentes. Su debut fue espectacular y en 1968, el Jabao conquistó la condición de mejor novato de la temporada y, un año más tarde, Puentes se unió al equipo nacional cubano que alcanzó el título mundial en el disputadísimo certamen efectuado en República Dominicana.

Durante los siguientes 13 años, hasta 1982, el “Jabao” Puentes estuvo presente en los torneos más importantes jugados fuera de Cuba. Terminó con un promedio ofensivo de 276, tal vez no el más sobresaliente; pero no podemos olvidar que jugó la mayor parte de su carrera con bate de madera y en momentos en que el pitcheo cubano era excelente. Después de su retiro Rodolfo Puentes ha ocupado importantes cargos en la Federación internacional de béisbol.

Me parece imprescindible mencionar al gran torpedero oriental Agustín Arias, famoso por su potente brazo y con una enorme resistencia que le posibilitó mantenerse activo durante 17 temporadas, en las que intervino en 1404 partidos.

Además, en este recuento histórico de los torpederos tiene un lugar seguro el villaclareño Pedro Jova, quien formó parte de las selecciones nacionales cubanas entre 1976 y el 85. En Jova resaltaba su movilidad; pero, a diferencia de otros, él sí era bueno a la ofensiva y terminó sus 17 campañas con un promedio de 315, una cifra récord para los campo cortos en Cuba.

Entonces, llegamos hasta los años noventa. En 1984 debutó en la Serie Nacional quien es considerado, quizás, el más espectacular de todos los torpederos, Germán Mesa Fresneda. Los fanáticos y especialistas lo llamaban el “Imán” porque su guante parecía “atraer a la pelota” y ninguno mejor que él para llegar a las conexiones más difíciles. También le decían “el Mago”, porque muchas de sus jugadas parecían realmente resultado de la magia.

Durante 17 años, con Industriales en las Series Nacionales, Ciudad de La Habana en las Series Selectivas y el equipo Cuba Germán Mesa fue insustituible. Participó en 3 Copas Intercontinentales, 3 Mundiales, 2 Centroamericanos, 3 Panamericanos y 2 Juegos Olímpicos. El inolvidable número 11 dejó múltiples jugadas memorables y también conectó imparables decisivos.

Tal vez Germán haya sido el más completo de todos, aunque como les comentaba al principio, es prácticamente imposible establecer comparaciones. Los números defensivos de Germán no fueron los mejores y concluyó con promedio de 964. Otros tuvieron mejores acumulados; pero, ¿es válido tener en cuenta solo las estadísticas? No me parece. En 2002, a los 35 años, el “Imán” Mesa todavía estaba en buena forma física; pero quiso unirse al grupo de ilustres veteranos como Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Omar Linares y Luis Ulacia quienes decidieron retirarse.

La última figura es el villaclareño Eduardo Paret. Su nombre fue conocido a partir de su inclusión en el equipo Cuba que ganó el Mundial juvenil, celebrado en La Habana, en 1990. En las siguientes dos décadas, Paret también lo ganó todo en la Isla y en el extranjero.

Paret formó parte del impresionante equipo de Villa Clara que ganó tres títulos nacionales consecutivos, entre 1993 y 1995. Luego fue el torpedero regular en la Olimpiada de Atlanta, ante la ausencia por sanción de Germán. Desde 2002 hasta la cita estival de Beijing, en 2008, incluido el primer Clásico Mundial, el uniforme con el número 2 maravilló al universo beisbolero. Sus mejores momentos ya parecen haber quedado atrás; pero una idea es indiscutible: Eduardo Paret Pérez es una Leyenda del béisbol.

En este rápido recorrido no pudimos mencionar a todos los grandes torpederos de la pelota cubana, porque la lista sería, afortunadamente, mucho más extensa. ¿Cómo olvidar a Giraldo González, Evenecer Godínez, Armando Dueñas o al versátil Luis Ulacia quien terminó su carrera como jardinero o a Reynaldo Ordóñez, quien ganó varios Guantes de Oro en las Grandes Ligas?

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido

2 comentarios sobre “Para extrañar a Eduardo Paret: torpederos en mi memoria

  • el 2 julio, 2012 a las 4:49 pm
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    JJ INN E TL %FIL
    MESA 1243 10162.2 247 6805 964
    PARET 1739 14365.1 256 9046 972
    OZZIE SMITH 2511 21687.6 281 8375 978
    OMAR VIZ. 2893 24309.0 187 12414 985

    VIZQUEL ES EL REY SIN DUDA

    Y EN LA LIGA MAS FUERTE DEL MUNDO!!!!

    45 AÑOS Y SIGUE ACTIVO

    LE ROBARON 3 GUANTES DE ORO PARA NO PASAR A OZZIE S.

    • el 2 julio, 2012 a las 5:48 pm
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      Saludos Carlos y gracias por comentar en mi blog…Sí, estoy de acuerdo contigo: Omar Vizquel ha sido el mejor torpedero latinoamericano de todos los tiempos. En Cuba la discusión sobre cuál es el más completo es ciertamente muy compleja: los números dicen que Paret; pero los habaneros disienten y aseguran que la mayor cantidad de errores de Germán Mesa se debió a su “gran movilidad” que le hacía cometer pifias…En fin, no creo que se llegue a un consenso…

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