La tristeza de Diego Armando Maradona

Diego Armando MaradonaTodavía no se sabe quién será el próximo director de la selección albiceleste; pero Diego Armando Maradona ya le dejó un consejo: “la traición está a la vuelta de la esquina y hay personajes que no quieren bien al fútbol argentino. Solo cuidan sus intereses personales y su cuenta bancaria”.

Diego nunca ha tenido pelos en la lengua. Esa parece ser una gran virtud y también uno de sus principales defectos. Después que se supo que la Asociación de fútbol de su país (AFA) lo había destituido del cargo de director técnico, sin muchas explicaciones, todos sabíamos que el Pelusa no tardaría en dar su versión de los hechos.

Lo hizo y sin medias tintas. Diego cargó contra el presidente de la AFA, Julio Grondona y dijo que le había mentido; luego se centró en Carlos Salvador Bilardo, sobre el que fue aún más crítico y expresó que lo había traicionado. Dolor, traición, tristeza. No eran estas las palabras que muchos esperábamos escuchar cuando un año y medio atrás Maradona asumió la dirección de un  equipo al que entregó goles y títulos.

Apenas 18 meses estuvo Maradona en el banquillo. El menor tiempo en los últimos 35 años para un seleccionador nacional argentino; aunque probablemente ninguno haya despertado tantas polémicas como Diego.
Las cámaras lo seguían por todas partes en el Mundial de Sudáfrica y él sabía corresponderles. Todos los jugadores lo apoyaban, a pesar de la sufrida clasificación, de las amplias convocatorias, de los futbolistas que no quiso llevar a la cita africana cuando debió hacerlo (Zanetti, Cambiasso). Los argentinos estaban dispuestos a perdonarle todo, una vez más, quizás porque nunca antes se había visto una interacción tan real entre un técnico y los atletas.

Diego parecía correr con ellos. Los abrazaba, besaba. Disfrutó cada gol—especialmente el de Martín Palermo—, alentó a Lionel Messi, le dio juego al banco. El equipo estuvo bien en la primera fase del Mundial y no tuvo problemas para pasar sobre México; pero entonces llegó el enfrentamiento con la “bestia negra”: Alemania. Él confiaba en la victoria, por supuesto; pero quedó demostrado que el buen ambiente en el camerino, las encendidas arengas, la admiración hacia la estrella no son suficientes. Los teutones humillaron a los sudamericanos.

El Pelusa confesó minutos más tarde de la aplastante derrota que aquel era uno de los dolores más grandes de su vida. El futuro como director lucía incierto. Al equipo lo recibieron con vítores en Argentina; pero ellos tuvieron el bueno tino de negarse a mayores celebraciones, tal vez porque sabían que no habían cumplido con las expectativas. Diego no quiso hacer declaraciones y durante días se encerró en su residencia.

Desde la AFA llegaban mensajes contradictorios. Grondona parecía apoyar la continuidad de Diego; sin embargo, aclaró que eso dependía de la decisión de Maradona. No pocos creían que, en realidad, nunca hubo unanimidad entre los miembros de la organización, solo que fueron muy cautelosos, ya que no es un secreto cuán sensible resulta para los fanáticos la simple mención del tema Maradona. El drama se extendió por varios días, hasta que se supo del encuentro entre ambos hombres.

Los resultados no fueron los esperados y al día siguiente la AFA dio a conocer un comunicado con la medida del Comité ejecutivo de cesar a Diego. Horas más tarde, Maradona brindó los detalles de la reunión ante la prensa. Grondona le ofreció la continuidad, pero con la condición de despedir a siete miembros de su cuerpo técnico. Según el Pelusa, “cuando me dice esto, me está diciendo que no quería que siguiera. Él sabe perfectamente que es imposible que yo siga si no siguen mis colaboradores”, afirmó.

Las críticas de Maradona fueron duras contra Carlos Bilardo. El hombre que lo dirigió en las citas mundialistas de México e Italia había tenido varios encontronazos previos con Diego. Su nombramiento como manager de la selección pareció un movimiento estratégico para tener “controlado” al Pelusa y el efusivo abrazo que se dieron, luego de la clasificación de Argentina en Uruguay, aunque lució sincero, no convenció a todos. Ahora Diego dijo que Bilardo “lo había traicionado”.

En la voz de Diego al leer su comunicado había una extraña mezcla de dolor e indignación. “Tuve aciertos y errores”, reconoció, en otra muestra de la sinceridad que lo ha acompañado. Quizás para no pocos los errores sobrepasaron a los aciertos y Maradona no debía continuar; otros esperaban que le dieran una segunda oportunidad, al menos hasta la Copa América que organizará Argentina en 2011.

La noticia del despido molestó a varios fanáticos quienes protestaron frente a la sede de la AFA, con carteles dirigidos a Grondona, un hombre ciertamente muy polémico y poderoso que ha presidido a la entidad por más de tres décadas.

A pesar de las críticas por su sistema de juego, de su inexperiencia en el banquillo, el trabajo de Diego Armando Maradona también complació. Por eso su nombre se mencionó, junto al de otros, como posible director del equipo mexicano. Al Pelusa le gustó su nueva profesión y, de acuerdo con Alejandro Mancuso, uno de sus auxiliares, él buscaría dirigir a un club brasileño.

Como ha sucedido tantas veces, Diego Armando Maradona provoca en las personas reacciones diversas. No hay puntos medios con él. Sus goles, pases, posiciones políticas, declaraciones, le han permitido ganar el respeto de muchos; también las críticas de otros; pero nadie podrá decir que no hubo tristeza en su voz cuando se hizo oficial que el mítico número 10 no regresaría al banquillo de la selección albiceleste.

Publicado en Cubasí

Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido