El mundo tras un balón de fútbol

La única vez que un equipo cubano de fútbol intervino en una Copa mundial ocurrió hace más de setenta años; sin embargo, a pesar de la prolongada ausencia y los pobres resultados alcanzados por las selecciones nacionales, la Copa continúa despertando encendidas pasiones entre los seguidores del deporte en Cuba quienes cada cuatro años cambian, al menos durante un mes, el bate de béisbol por un balón.

El calendario deportivo para 2010—a diferencia del año anterior—incluye importantes eventos, como los Centroamericanos de Mayagüez, la primera edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur o los Mundiales de baloncesto y voleibol; pero nada parece más importante que la Copa, acogida por primera vez en su historia por una nación africana.

No obstante, antes de que el balón ruede en el partido inaugural entre México y Sudáfrica, el 11 de junio, todas las ligas profesionales que se juegan en el mundo ya habrán definido a su titular, al igual que la Liga de campeones europeos y África tendrá a un monarca, en lo que será la primera gran competencia internacional del fútbol en 2010.
La Copa africana de naciones tal vez no reciba la misma publicidad que los torneos homólogos que se celebran en América o Europa; pero nadie se atrevería a dudar de la calidad de varias de las 16 naciones que disputarán el evento, con sede en Angola.

Un rápido vistazo a las plantillas de los más importantes clubes europeos permite apreciar la gran cantidad de malienses, marfileños, nigerianos o cameruneses, por solo citar algunos ejemplos, que forman parte de la alineación regular de equipos españoles, franceses, ingleses, italianos y alemanes.

Luego de la siempre esperada disputa de la final de la Liga de campeones que esta vez tendrá lugar en el estadio “Santiago Bernabéu”, la casa del muy mediático Real Madrid—el club más ganador de este torneo—, los jugadores de los 32 equipos que participarán en el Mundial intensificarán su preparación y la cifra de encuentros amistosos aumentará notablemente en la medida en que se acerque la fecha de inicio de la Copa.

El proceso clasificatorio al Mundial, el más largo de los que se celebran en el planeta, incluyó a más de 200 naciones—Cuba entre ellas— y después de más de dos años y medio de partidos en todas las confederaciones, finalmente quedaron definidos los clasificados. El número 32, Francia, logró su boleto en medio de una enorme polémica alrededor de la clara mano de Thierry Henry en el gol que le permitió a los galos derrotar a Irlanda.

La Federación irlandesa propuso, en un gesto desesperado, que su país fuera el número 33 en el Mundial; pero como era de esperarse, la Federación internacional de asociaciones de fútbol (FIFA, por sus siglas en inglés) denegó la propuesta.

Después de la conformación de los grupos al Mundial, especialistas y fanáticos, no solo en Cuba, elaboraron sus pronósticos y no son pocos los que ya definieron cuál sería su final ideal, en la que no podrán estar, por azares del sorteo, los dos equipos que más han impresionado en los últimos años: Brasil y España.

Lograr un consenso en el mundo del fútbol siempre es complicado; pero esta vez la mayoría coincide en afirmar que el grupo G es el de la “muerte”, con tres potentes selecciones que lucharán por las dos plazas a la siguiente fase. Brasil es el lógico favorito; aunque probablemente reciba una fuerte resistencia de Portugal y Costa de Marfil.

Otro de los equipos sudamericanos más seguidos en Cuba, la Argentina de Diego Armando Maradona— ¿llegará el “Pelusa” al Mundial como técnico?—terminó en un grupo tal vez menos difícil; pero también complejo ya que sus rivales, Nigeria, Corea del Sur y Grecia de seguro propondrán un esquema muy defensivo para detener al talento de una selección que lamentablemente todavía no ha lucido como muchos esperaban y el tiempo y la paciencia parecen agotarse en los fanáticos argentinos.

El sorteo favoreció a varios países, entre ellos los actuales monarcas, Italia. Además, Holanda, Alemania, España e Inglaterra no deberán tener problemas para situarse en octavos de final. A partir de esa fase pronosticar se convierte en un proceso más arduo y equipos de gran tradición podrían chocar en partidos que de seguro ellos hubieran querido que se produjeran más adelante en el torneo, quizás en cuartos de final.

Por ejemplo, si Francia concluyera en la segunda posición del grupo A y Argentina liderara el B, entonces se enfrentarían en octavos. Una situación similar ocurre con España que deberá finalizar en la primera plaza del H; pero esto obligaría a los monarcas europeos a jugar ante Portugal o Costa de Marfil. Ambos desafíos son de muy difícil pronóstico.

Para muchos después que en Johannesburgo se defina al ¿nuevo? campeón —Italia siempre será uno de los favoritos—el fútbol tomará un descanso; sin embargo, esto no sucederá con el joven equipo cubano sub-15, el cual recibió una invitación a la versión inaugural de la Olimpiada de la Juventud, en Singapur, prevista para efectuarse desde el 14 de agosto.

De esta manera y luego de casi 20 años de ausencia, una selección nacional de fútbol regresa a un torneo mundial. Lástima que solo mediante una invitación un once cubano pueda luchar por un título relevante del llamado “más universal de los deportes”.

Publicado en Cubasí

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Miguel

Periodista, profesor univeristario. Bloguero empedernido