El Pincho del boxeo cubano

El Pincho Gutiérrez, siempre al lado de su discipulo
El Pincho Gutiérrez, siempre al lado de su discípulo

¡Estás loco! ¿A quién lleva ese negrito? Aquella fue la respuesta del hombre y con ella parecía que el destino del muchacho estaba decidido. Pero otro entrenador insistió y finalmente obtuvo la aprobación. La pelea quedó acordada para el día siguiente. Y en ella, el discípulo de los dos hombres, Johnny Cruz, recibió un enorme golpiza del “negrito ese”. Poco después se repitió la pelea y nuevamente Johnny se marchó a casa con el rostro hinchado.
Las dos brillantes demostraciones convencieron al hombre que decidió convertirse en manager de quien sería considerado como el boxeador cubano más famoso de las primeras décadas del siglo pasado. El “negrito ese” era el Kid Chocolate. Su entrenador, Luis Felipe Gutiérrez, el Pincho del boxeo cubano.
Lo de Pincho le vino a Luis Felipe porque cuando era joven  le gustaba practicar la jabalina y como sus resultados no eran tan malos, sus amigos comenzaron a llamarlo “Pincho”. Además, Luis Felipe destacó en la canoa, donde llegó a ser remero en el Centro de Dependientes y fue campeón nacional junto a Julio Antonio Mella.
La familia de Pincho no era pobre y lo envió a estudiar a los Estados Unidos. Allí el muchacho aprendió el idioma y se puso en contacto con lo que más tarde sería su pasión: el boxeo.

Antes de Chocolate, ya el Pincho había trabajado como entrenador de otro grande del pugilismo cubano: el Black Bill quien tuvo un final trágico y se suicidó en New York. Desde marzo de 1928, ya Pincho era el manager del Kid Chocolate, en aquel momento con 18 años, aunque para poder inscribirlo en los combates, el Pincho le adicionaba tres años. Después de algunos triunfos en la capital cubana, el Pincho decidió que era hora de probar la suerte en los Estados Unidos y hacia allí marchó con su pupilo más destacado. Luis Felipe hizo lo mismo con el Black Bill y la experiencia en tierras norteamericanas no había salido mal, al menos desde el punto de vista deportivo, solo que Bill y su manager rompieron relaciones por causa de diferencias económicas.

Ahora el Pincho regresaba a los Estados Unidos acompañado por varios peleadores, todos bajo su égida. Entre ellos, Gilberto Castillo, Juan Antonio Herrera, otro conocido como el “Relámpago Sagüero” y por supuesto, Eligio Sardiñas, el Kid Chocolate.

Los triunfos del Kid no se hicieron esperar. Su peculiar estilo de pelea, sus brillantes combinaciones de golpes y también su extrovertida personalidad hicieron de Chocolate un ídolo para los amantes al boxeo en Cuba. A su regreso a La Habana, Kid y Pincho fueron recibidos por millares de personas en el muelle de Caballería.

El Pincho había decidido concederle a su discípulo favorito algún tiempo de descanso; sin embargo, La Habana de 1929 no era para nada un lugar tranquilo. La dictadura de Gerardo Machado estaba en sus últimos días y Pincho no quedó al margen de la situación que vivía su país. Luis Felipe le dijo al Kid: “nos vamos, aquí no podemos estar. Ya nos utilizaron en el recibimiento que nos dieron y no quiero que este régimen antipopular nos siga usando”. Ambos hombres regresaron a los Estados Unidos; pero antes, el Pincho se  despidió con una carta que hizo pública y donde criticó duramente a la tiranía machadista.

Los éxitos de Chocolate continuaron y en 1931 el Kid demostró su estelar clase y se impuso a Benny Bass para así conquistar el título de campeón mundial en la división junio light-weight. Después de la cerrada derrota ante Tony Canzoneri, considerado el rival más fuerte que enfrentó Chocolate, Pincho decidió que era hora de otro descanso en La Habana.

De vuelta en los cuadriláteros norteamericanos, Pincho le preparó a su pupilo una pelea por el título del campeonato feather-weight, versión de la Comisión del estado de New York, contra Lew Feldman. El Kid no tuvo problemas para derrotar a su rival. La fama de Chocolate se extendió hasta Europa y Pincho lo acompaño a una gira por España y Francia.

Pero los días de éxito del Kid no estaban destinados a durar y el nuevo fracaso ante Tony Canzoneri marcó el inicio del declive. De ahí en lo adelante, el Kid no fue el mismo y los triunfos se intercalaron con derrotas cada vez más frecuentes. En 1938, Chocolate decidió colgar los guantes. De su relación con Pincho, nada mejor que estas palabras del mismo Kid Chocolate: “Entre nosotros nunca hubo un contrato firmado. No hacía falta. Él fue mi hermano, mi padre. Si le hubiera hecho caso en muchas cuestiones…”.

Después de Chocolate, Pincho también estuvo algún tiempo como manager de otro gran fajador: Giraldo “el Niño” Valdés. La forma en que los dos se conocieron resultó simpatiquísima. Un día, mientras Pincho se encontraba en un local de entrenamiento, se le acercó una mujer y le dijo: “Señor Pincho, mi niño quiere ser boxeador y como usted llevó a campeón a Kid Chocolate, quiere que usted lo guíe. Pincho, ¿me lo va a ayudar, verdad?”

La reacción de Pincho fue, naturalmente, de sorpresa ante el inusual pedido de la madre y no le quedó otra opción que darle el sí. Al día siguiente se presentó la misma mujer, ahora acompañada por un “muchachito” de casi seis pies de estatura, muy musculoso y de apenas 15 años. Desde aquel día todos lo conocieron con el sobrenombre de “el Niño”.

Pincho entrenó al Niño un corto período de tiempo y luego este continuó su vida como boxeador profesional en los Estados Unidos. El Pincho se mantuvo activo dentro del mundo del pugilismo y muy involucrado en los difíciles tiempos que vivía Cuba después del golpe de estado de Fulgencio Batista. Incluso, Pincho estuvo en prisión por su declarada posición contra el dictador y esto le costó que muchas puertas de antiguos y supuestos amigos se le cerraran. Enfermo, de cierta forma olvidado, el Pincho falleció en la capital cubana el 14 de enero de 1957.

Cuando se menciona el nombre de Luis Felipe Gutiérrez, el Pincho del boxeo cubano, muchos lo asocian, únicamente, con el trabajo que realizó junto al Kid Chocolate; pero sería injusto recordarlo solo por eso. Él fue uno de los mejores entrenadores del boxeo cubano en la primera mitad del siglo pasado y su personalidad trascendió al mundo deportivo.

Publicada en Habana Radio

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5 comentarios sobre “El Pincho del boxeo cubano

  • el 8 Abril, 2009 a las 10:10 pm
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    Miguel,,,,,,Como se llama ese ruso que creo que fue el unico que le gano a Stevenson por dos ocasiones??

    • el 9 Abril, 2009 a las 5:36 pm
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      Su nombre es Igor Vysotskiy y aunque nunca fue un peleador sobresaliente, su estilo de pelea “encajaba” con el de Stevenson y de ahí los dos triunfos sobre el cubano. El primer de ellos llegó en la final del torneo internacional Giraldo Córdova Cardín, en 1973. El ruso tenía 20 años y venció a Teófilo por 3-2. En 1976, en el torneo Usov, de Minsk, se repitió la historia, pero fue más dramático el triunfo de Vysotskiy cuando este puso fuera de combate a Stevenson en el segundo y tercer round.

  • el 10 Abril, 2009 a las 1:13 am
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    Miguel..Gracias por la informacion ..eres una enciclopedia….Saludos

  • el 27 Junio, 2011 a las 3:21 pm
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    Me encanto la historia del Pincho…hace falta que hagas un libro Miguel..te dejo estoy working now…bye

    • el 30 Junio, 2011 a las 2:40 am
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      Saludos y gracias como siempre por su comentario…La idea del libro de crónicas sobre grandes figuras y hechos del deporte cubano está presente, pero no encuentro en Cuba una editorial que se interese, así que cualquier ayuda sería más que bienvenida!

Comentarios cerrados.